DIOS - Creemos en Dios Padre todopoderoso creador de los cielos y la tierra. Creemos en Jesucristo su hijo nacido de María por obra del Espíritu Santo, para revelarnos a Dios. Creemos en el Espíritu Santo, consolador y guía de todo creyente para alcanzar la santificación y plena realización de la nueva vida ofrecida a todo aquel que cree.
JESÚS, SEÑOR Y SALVADOR - Creemos en la salvación y la eterna comunión con Dios a través de la fe en Jesucristo. La vida, muerte y resurrección de Jesucristo han provisto el triunfo sobre el pecado y la muerte otorgadas a los creyentes por la gracia de Dios. Jesús como señor y salvador es la máxima expresión de la revelación divina, por él, en él y para él fueron hechas todas las cosas.
EL ESPIRITU SANTO - Creemos en la obra del Espíritu Santo en la vida de toda persona para guiarlos a la reconciliación con Dios. Creemos en la obra del Espíritu Santo en la vida del creyente para su regeneración y santificación. Creemos que el Espíritu Santo actúa en la vida de la iglesia por medio de los dones para edificación del cuerpo de Cristo.
LAS SAGRADAS ESCRITURAS - Creemos que las Sagradas Escrituras son Palabra de Dios. Las Sagradas Escrituras son la máxima autoridad y guía confiable para conocer y servir a Dios quién se nos revela como Creador, Salvador y Consolador. Son guía para nuestra fe, doctrina y práctica. Guiados por el Espíritu Santo las estudiamos para nuestro crecimiento espiritual y la edificación del cuerpo de Cristo.
LA IGLESIA - Creemos que la iglesia local es la unidad fundamental de la Iglesia de Cristo. La iglesia local es una comunidad de creyentes conformada voluntariamente para proclamar el Evangelio, edificar a los creyentes, adorar a nuestro Dios y servir a toda criatura. Valoramos la autonomía responsable de la iglesia local, con el propósito de articular su doctrina, adoración y misión con otras iglesias.
EL BAUTISMO Y LA CENA DEL SEÑOR - Creemos que el bautismo de creyentes por inmersión nos permite seguir el ejemplo de Jesús, por medio del cual manifestamos públicamente nuestra muerte a la esclavitud del pecado y la resurrección para una nueva vida. El pan y la copa simbolizan el cuerpo partido y la sangre derramada por Cristo y nos recuerdan su amor, su encargo y su segunda venida.
SACERDOCIO DE TODOS LOS CREYENTES - Creemos que por la obra de Jesucristo podemos acceder libremente ante Dios para el perdón de nuestros pecados. Asimismo que tenemos la responsabilidad de interceder por otros para que conozcan de su mensaje y su perdón. Creemos que cada persona es competente y llamada a desarrollar una relación con Dios sin interferencias ni obstáculos de ningún tipo.
EVANGELISMO Y OBRA MISIONERA - Creemos que debemos responder al llamado de Jesús para “hacer discípulos a todas las naciones”. Debemos promover la formación misionera de todos los creyentes. Por esa razón debemos estar dispuestos a unir esfuerzos con otros ministerios de evangelismo, salud, educación y desarrollo comunitario para dar a conocer el amor de Dios para toda criatura.
LIBERTAD RELIGIOSA - Afirmamos la libertad religiosa y respetamos las expresiones de fe de otros. Considerando nuestras raíces históricas debemos responder a la intolerancia promoviendo la libertad religiosa de millones alrededor del mundo. Abogamos por la separación de la iglesia y el estado para que toda persona, iglesia o religión puedan expresarse libremente sin coacción ni manipulación.
COOPERACIÓN - Creemos que la familia de Dios se extiende más allá de nuestras iglesias locales y que el llamado de Dios implica desarrollar ministerios cooperativos. Apoyamos el ministerio de organizaciones bautistas locales, regionales, nacionales e internacionales con el fin de fortalecer la vitalidad y efectividad del Ministerio de la Iglesia.
DIVERSIDAD EN LA UNIDAD - Los bautistas celebramos la diversidad racial, cultural y teológica representada en nuestra membrecía. Celebramos la diversidad de estilos de adoración y expresiones culturales. Esperamos que esta diversidad fortalezca el cuerpo de Cristo, mediante la comunión, el respeto, el apoyo mutuo y el diálogo a la luz de la vida y obra de Jesucristo.
JESÚS, SEÑOR Y SALVADOR - Creemos en la salvación y la eterna comunión con Dios a través de la fe en Jesucristo. La vida, muerte y resurrección de Jesucristo han provisto el triunfo sobre el pecado y la muerte otorgadas a los creyentes por la gracia de Dios. Jesús como señor y salvador es la máxima expresión de la revelación divina, por él, en él y para él fueron hechas todas las cosas.
EL ESPIRITU SANTO - Creemos en la obra del Espíritu Santo en la vida de toda persona para guiarlos a la reconciliación con Dios. Creemos en la obra del Espíritu Santo en la vida del creyente para su regeneración y santificación. Creemos que el Espíritu Santo actúa en la vida de la iglesia por medio de los dones para edificación del cuerpo de Cristo.
LAS SAGRADAS ESCRITURAS - Creemos que las Sagradas Escrituras son Palabra de Dios. Las Sagradas Escrituras son la máxima autoridad y guía confiable para conocer y servir a Dios quién se nos revela como Creador, Salvador y Consolador. Son guía para nuestra fe, doctrina y práctica. Guiados por el Espíritu Santo las estudiamos para nuestro crecimiento espiritual y la edificación del cuerpo de Cristo.
LA IGLESIA - Creemos que la iglesia local es la unidad fundamental de la Iglesia de Cristo. La iglesia local es una comunidad de creyentes conformada voluntariamente para proclamar el Evangelio, edificar a los creyentes, adorar a nuestro Dios y servir a toda criatura. Valoramos la autonomía responsable de la iglesia local, con el propósito de articular su doctrina, adoración y misión con otras iglesias.
EL BAUTISMO Y LA CENA DEL SEÑOR - Creemos que el bautismo de creyentes por inmersión nos permite seguir el ejemplo de Jesús, por medio del cual manifestamos públicamente nuestra muerte a la esclavitud del pecado y la resurrección para una nueva vida. El pan y la copa simbolizan el cuerpo partido y la sangre derramada por Cristo y nos recuerdan su amor, su encargo y su segunda venida.
SACERDOCIO DE TODOS LOS CREYENTES - Creemos que por la obra de Jesucristo podemos acceder libremente ante Dios para el perdón de nuestros pecados. Asimismo que tenemos la responsabilidad de interceder por otros para que conozcan de su mensaje y su perdón. Creemos que cada persona es competente y llamada a desarrollar una relación con Dios sin interferencias ni obstáculos de ningún tipo.
EVANGELISMO Y OBRA MISIONERA - Creemos que debemos responder al llamado de Jesús para “hacer discípulos a todas las naciones”. Debemos promover la formación misionera de todos los creyentes. Por esa razón debemos estar dispuestos a unir esfuerzos con otros ministerios de evangelismo, salud, educación y desarrollo comunitario para dar a conocer el amor de Dios para toda criatura.
LIBERTAD RELIGIOSA - Afirmamos la libertad religiosa y respetamos las expresiones de fe de otros. Considerando nuestras raíces históricas debemos responder a la intolerancia promoviendo la libertad religiosa de millones alrededor del mundo. Abogamos por la separación de la iglesia y el estado para que toda persona, iglesia o religión puedan expresarse libremente sin coacción ni manipulación.
COOPERACIÓN - Creemos que la familia de Dios se extiende más allá de nuestras iglesias locales y que el llamado de Dios implica desarrollar ministerios cooperativos. Apoyamos el ministerio de organizaciones bautistas locales, regionales, nacionales e internacionales con el fin de fortalecer la vitalidad y efectividad del Ministerio de la Iglesia.
DIVERSIDAD EN LA UNIDAD - Los bautistas celebramos la diversidad racial, cultural y teológica representada en nuestra membrecía. Celebramos la diversidad de estilos de adoración y expresiones culturales. Esperamos que esta diversidad fortalezca el cuerpo de Cristo, mediante la comunión, el respeto, el apoyo mutuo y el diálogo a la luz de la vida y obra de Jesucristo.
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