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A decir verdad, la mayoría de los adultos hacemos esta pregunta de diversas maneras, aunque no lo digamos en voz alta, pero la razón es la misma: estamos «cansados de sufrir» (Salmo 6:7). Nos «[hemos consumido] a fuerza de gemir» (v. 6) por todo, desde las noticias, pasando por las frustraciones diarias, siguiendo con los interminables problemas de salud… y la lista continúa. Clamamos: «¿Ya llegamos? ¿Hasta cuándo, Señor, hasta cuándo?».
El salmista conocía bien esa clase de agotamiento, y con sinceridad, le hizo a Dios esta pregunta clave. Como un padre protector, Él oyó los clamores de David y los aceptó en su gran misericordia (v. 9). Del mismo modo, tú y yo podemos acceder a nuestro Padre celestial y preguntarle lo mismo, y su respuesta será: «Todavía no, pero pronto. Confía en mí». James Banks - Pan Diario
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