Durante nuestra visita a un portaviones, el piloto explicó que un avión necesita un viento de 56 kilómetros por hora para despegar en una pista corta. Para alcanzar esa brisa constante, el capitán coloca la nave en contra del viento. «¿El viento no debería venir de atrás?», pregunté. Él contesto: «No. Las turbinas deben girar contra el viento. Es la única manera de lograr elevarse».
Dios llamó a Josué para que guiara a su pueblo en contra de los «vientos» que les aguardaban en la tierra prometida. Josué necesitaba dos cosas: interiormente, ser fuerte y valiente (Josué 1:7); y exteriormente, afrontar desafíos. Esto incluyó la tarea diaria de guiar a miles de israelitas, enfrentar ciudades amuralladas (6:1-5) y derrotas desmoralizadoras (7:3-5), el robo de Acán (vv. 16-26) y batallas continuas (caps. 10–11). El viento que soplaría contra el rostro de Josué elevaría su vida mientras confiara en las instrucciones de Dios. Dios dijo: «[cuida] de hacer conforme a toda la ley; […] de día y de noche meditarás en [este libro de la ley], para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien» (1:7-8).
¿Has decidido seguir los caminos de Dios siempre? Entonces, busca desafíos y tu espíritu se elevará. Mike Wittmer - Pan Diario
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