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Reflexionando en ese video, pensé en la enseñanza de Pablo en 1 Corintios 15 sobre la resurrección. Comparándolo con una semilla que es enterrada antes de brotar, dice que aunque el cuerpo puede perecer por la edad o una enfermedad, ser una fuente de deshonra o debilitarse, el cuerpo del creyente resucitará incorruptible, lleno de gloria y poder (vv. 42-44). Tal como existe un vínculo orgánico entre la semilla y la planta, seremos «nosotros» tras resucitar, pero floreceremos como nunca antes. Cuando comenzó a sonar la melodía inolvidable del Lago de los Cisnes, al principio, Marta pareció abatida, quizá pensando en lo que antes había sido y que ahora no podía hacer. Pero un hombre la tomó de la mano. Y así será con nosotros. La trompeta se tocará (v. 52), una mano se extenderá y resucitaremos para bailar como nunca antes. Sheridan Voysey - Pan Diario
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