El ciclo del gran amor de Dios

A los 30 años de edad, siendo una creyente nueva en Jesús, me surgieron muchas preguntas después de entregarle mi vida. Cuando empecé a leer las Escrituras, los cuestionamientos aumentaron. Le pregunté a una amiga: «¿Cómo puedo obedecer todos los mandamientos de Dios? ¡Si incluso esta mañana le hablé mal a mi esposo!».
«Sigue leyendo la Biblia —dijo ella—, y pídele al Espíritu Santo que te ayude a amar como Jesús te ama».
Después de más de 20 años de ser hija de Dios, esta simple pero profunda verdad aún me ayuda a seguir los tres pasos de su ciclo de gran amor. Primero: el apóstol Pablo afirmó que el amor es esencial en la vida del creyente en Cristo. Segundo: al continuar con nuestro deber de amarnos unos a otros, andaremos en obediencia, «porque el que ama al prójimo, ha cumplido la ley» (Romanos 13:8). Por último: cumplimos la ley porque «el amor no hace mal al prójimo» (v. 10). Cuando experimentamos la profundidad del amor de Dios por nosotros, demostrado de la mejor manera en el sacrificio de Cristo en la cruz, podemos responder con una agradecida devoción que nos lleva a amar a otros con nuestras palabras, acciones y actitudes. El amor genuino fluye de Dios, que es amor (1 Juan 4:16, 19). ¡Que Dios nos ayude a ser parte de su gran ciclo de amor! Xochitl Dixon - Pan Diario

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