La revista Discover sugiere que hay alrededor de 700 trillones de planetas en el universo, pero ninguno como el planeta Tierra. El astrofísico Erik Zackrisson dijo que uno de los requisitos para el mantenimiento de la vida es girar por la órbita en la zona de habitabilidad, donde la temperatura es justo la correcta y el agua puede existir. De todos esos planetas, la Tierra parece ser el único con las condiciones apropiadas. Zackrisson concluye que, de alguna manera, nuestro planeta «tuvo la suerte de su lado».
Pablo les aseguró a los creyentes colosenses que el universo existía, no por una cuestión de suerte sino por la obra de Jesús. Presenta a Cristo como el creador del mundo: «Porque en él fueron creadas todas las cosas» (Colosenses 1:16). Jesús no solo fue el poderoso creador del mundo, sino que Pablo afirma que «todas las cosas en él subsisten» (v. 17): un mundo que no es demasiado caliente ni demasiado frío, sino justo para la existencia humana. Lo que Jesús creó, lo sustenta con su sabiduría perfecta y poder incesante. Al ser parte del mundo y disfrutar de la belleza de la creación, no apuntemos a la actividad azarosa de la suerte, sino a Aquel en el cual a «Dios le agradó habitar en él con toda su plenitud» (v. 19); con propósito, soberanía, poder y amor. Marvin Williams - Pan Diario

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