Millones de millones

Nos reunimos para nuestra reunión del domingo con gozo y expectativa. Aunque guardábamos distancia por la pandemia del coronavirus, agradecimos la oportunidad de celebrar la boda de Gavin y Tijana. Se transmitió el servicio a amigos y familiares en todo el mundo. Este enfoque creativo nos ayudó a superar las restricciones mientras nos regocijábamos en el pacto matrimonial. El Espíritu de Dios no unió y nos llenó de gozo.
Aquel domingo por la mañana con nuestra iglesia multinacional fue un anticipo de la gloria que vendrá cuando los redimidos de «todo linaje y lengua y pueblo y nación» estén en la presencia del Cordero (Apocalipsis 5:9; 7:9). Juan, el discípulo amado, pudo vislumbrar a «millones de millones» y a una «gran multitud» en su visión que registra en el libro de Apocalipsis. Allí, los reunidos adorarán juntos a Dios, con los ángeles y los ancianos (5:12-14; 7:12).
La unión y el matrimonio de Jesús y su novia internacional en «las bodas del Cordero» (19:9) será un momento maravilloso de adoración y celebración. Nuestra experiencia en la reunión de domingo con personas de muchas naciones señala a esta fiesta que disfrutaremos un día. Mientras esperamos con ansias aquel día, podemos abrazar la práctica de festejar y regocijarnos con el pueblo de Dios. Amy Pye - Pan Diario

Permanecer juntos

La Iglesia Bautista Dewberry se dividió en la década de 1800 por una pata de pollo. Hay varias versiones de la historia, pero el relato de un miembro actual es que dos hombres se pelearon por la última pata de pollo en una comida de la iglesia. Los hombres se enfurecieron tanto que uno se mudó a un par de kilómetros y abrió la Segunda Iglesia Bautista Dewberry. Gracias a Dios, las iglesias resolvieron sus diferencias y todos están de acuerdo en que la razón de la separación fue ridícula.
Jesús también está de acuerdo. La noche antes de morir, oró por sus seguidores. «Que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste» (Juan 17:21).
Pablo también estaría de acuerdo. Nos insta a ser «solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz; un cuerpo, y un Espíritu» (Efesios 4:3-4), y estas cosas no se pueden dividir.
Los que lloramos por el cuerpo de Cristo roto por nuestros pecados no debemos destruir su cuerpo, la iglesia, con nuestros enojos, chismes y camarillas. Es mejor soportar la afrenta que ser culpables de un escándalo de división en la iglesia. Dale al otro la última pata de pollo… ¡y también un poco de pastel! Mike Wittmer - Pan Diario

El nombre perfecto

Un día caluroso de verano, mi esposa dio a luz a nuestro segundo hijo. Sin embargo, nos costó elegir un nombre. Durante tres días, fue sencillamente «Bebé Williams», hasta que, por fin, se llamó Micah.
Elegir el nombre adecuado puede ser algo frustrante. Bueno, a menos que seas Dios, que ideó el nombre perfecto para Aquel que cambiaría todo para siempre. A través del profeta Isaías, Dios dirigió al rey Acaz a pedirle una «señal» para fortalecer su fe (Isaías 7:10-11). Esa señal fue: «He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel» (v. 14). Dios le puso nombre al niño, y Él sería una señal de esperanza para las personas desesperadas. Mateo le dio un nuevo significado a este nombre cuando escribió el relato del nacimiento de Jesús (Mateo 1:23). Jesús sería «Emanuel». No sería tan solo un representante de Dios, sino Dios mismo hecho carne, y vendría a rescatar a su pueblo de la desesperación del pecado. Dios nos dio una señal. La señal es un Hijo. El nombre del Hijo es Emanuel, Dios con nosotros. Es un nombre que refleja su presencia y su amor. Hoy nos invita a abrazar a Emanuel y a saber que está con nosotros. Marvin Williams - Pan Diario

Dador alegre

Nicolás, que nació en el siglo iii, no tenía idea de que, siglos después de su muerte, se lo conocería como Santa Claus. Era solo un hombre que amaba a Dios y se interesaba por las personas, y lo conocían por su generosidad y sus buenas obras. Cuenta la historia que, cuando se enteró de que una familia estaba pasando una gran necesidad financiera, Nicolás fue a su casa de noche y arrojó una bolsa de oro por una ventana abierta, la cual cayó sobre un zapato o un calcetín que se calentaba junto a la chimenea.
Mucho antes de Nicolás, el apóstol Pablo urgió a los creyentes de Corinto a ser dadores alegres. Les escribió sobre las necesidades económicas de sus hermanos en Jerusalén y los animó a ofrendar con generosidad. Pablo les explicó los beneficios y las bendiciones que reciben aquellos que dan de lo que tienen. Les recordó que «el que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente también segará» (2 Corintios 9:6). Como resultado de su generosidad alegre, serían «enriquecidos en todo» (v. 11), y Dios recibiría honra. Padre, ¿nos ayudarías a ser dadores alegres, no solo en época de Navidad, sino todo el año? Gracias por tu increíble generosidad al darnos el «don inefable» de tu Hijo, Jesús (v. 15). Estera Escobar - Pan Diario

Ilustrar las Escrituras


Dona un euro, haz clic en el botón amarillo. Dios te bendiga

Los azulejos decorativos azules y blancos que suelen encontrarse en las casas holandesas representan escenas familiares de los Países Bajos: paisajes hermosos, molinos pintorescos, y personas trabajando y jugando.
En el siglo xix, Charles Dickens escribió en su libro Cuento de Navidad cómo se usaban estos cerámicos para ilustrar las Escrituras. Describió una antigua chimenea construida por un holandés y revestida con estos mosaicos: «Había Caínes y Abeles, hijas de faraones, reinas de Sabá [… y] apóstoles partiendo en barcos». Muchas casas usaban esos mosaicos como una herramienta didáctica para compartir historias de la Biblia. Aprendían sobre el carácter de Dios; su justicia, compasión y misericordia.
Las verdades de la Biblia siguen siendo relevantes hoy. El Salmo 78 nos anima a enseñar las «cosas escondidas desde tiempos antiguos, las cuales hemos oído y entendido; que nuestros padres nos las contaron» (vv. 2-3). Sigue instruyéndonos a «[contar] a la generación venidera las alabanzas del Señor, y su potencia, y las maravillas que hizo» (v. 4). Con la ayuda de Dios, podemos encontrar maneras creativas y eficaces de ilustrar las verdades de la Escritura a cada generación, para glorificar y honrar a Dios. Cindy Kasper - Pan Diario