Diferentes

En noviembre de 1742, en Staffordshire, Inglaterra, estalló un disturbio contra el mensaje del evangelio que predicaba Charles Wesley. Al parecer, con su hermano John estaban cambiando algunas de las tradiciones de la iglesia, y muchos no pudieron soportarlo.
Cuando John se enteró de la protesta, fue de inmediato a ayudar a su hermano, pero una turba rodeó el lugar donde él estaba. Valientemente, se enfrentó con los líderes y les habló con tanta serenidad que aplacó el enojo de todos.
El espíritu manso de Wesley calmó a una multitud airada. Pero no fue una mansedumbre que le brotó naturalmente, sino la del corazón del Salvador a quien él seguía de cerca. Jesús dijo: «Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón» (Mateo 11:29). Y este yugo de mansedumbre es el poder detrás del desafío de Pablo para nuestro actuar: «con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor» (Efesios 4:2).
Humanamente, tal paciencia nos es imposible. Pero, por el fruto del Espíritu en nosotros, la mansedumbre del corazón de Cristo puede diferenciarnos y equiparnos para enfrentar a un mundo hostil. «Vuestra gentileza sea conocida de todos los hombres» (Filipenses 4:5). Bill Crowder - Pan Diario

Dar por amor

Todos los días, Germán compra su café en un restaurante donde se pide desde el auto. Además, siempre paga el pedido de la persona del vehículo de atrás y le pide a la cajera que le desee un buen día. Germán no las conoce ni tampoco sabe cómo reaccionan; simplemente, cree que ese pequeño gesto es «lo menos que puede hacer». Sin embargo, en una ocasión, se enteró del impacto de sus acciones al leer una carta anónima enviada al editor del periódico local. Allí supo que la bondad de su regalo del 18 de julio de 2017 había hecho que la persona en el auto de atrás reconsiderara sus planes de quitarse la vida ese día.
Germán da a las personas del otro auto, sin recibir ningún reconocimiento por hacerlo. Solo en aquella ocasión, percibió el impacto de su pequeño regalo. Cuando Jesús dijo: «no sepa tu izquierda lo que hace tu derecha» (Mateo 6:3), estaba instándonos a dar —como lo hace Germán— sin necesidad de obtener el reconocimiento.
Cuando damos por amor a Dios, sin interés de recibir elogios de los demás, podemos estar seguros de que nuestras dádivas, grandes o pequeñas, serán usadas por Él para suplir las necesidades de aquellos que las reciben. Kirsten Holmberg - Pan Diario

La esperanza atraviesa las tormentas

A principios de 2021, varios cazadores de tormentas grabaron videos y tomaron fotos de un arcoíris junto a un tornado en Texas. En un video, largos tallos de trigo se doblaban ante el poder del viento. Un arcoíris brillante atravesaba el cielo gris, en dirección al torbellino. En otro video, aparecían personas de pie junto al camino, observando que el símbolo de la esperanza se mantenía firme junto a la oscura nube con forma de embudo.
En el Salmo 107, el salmista ofrece esperanza y nos alienta a acudir a Dios durante las dificultades. Describe a personas que estaban en medio de una tormenta, cuando «toda su ciencia es inútil» (v. 27). «Entonces claman al Señor en su angustia, y los libra de sus aflicciones» (v. 28).
Dios comprende que, a veces, sus hijos luchen para no perder la esperanza cuando la vida parece una tormenta. Necesitamos recordatorios de su fidelidad; en especial, cuando el horizonte se ve oscuro y tormentoso.
Ya sea que nuestras tormentas sean obstáculos importantes, agitación emocional o estrés mental, Dios puede apaciguarlas y guiarnos a un lugar seguro (vv. 29-30). Aunque no sea en la forma o el tiempo esperados, podemos confiar en que cumplirá sus promesas. Su esperanza firme atravesará cualquier tormenta. Xochitl Dixon - Pan Diario

Sanidad para todo el mundo

Escondido en un remoto desfiladero del oeste de Eslovenia, un centro médico secreto (Hospital Franja Partisan) albergaba a un numeroso personal que atendió a miles de soldados heridos durante la Segunda Guerra Mundial; todo a escondidas de los nazis. Aunque evitar que ubicaran el lugar es en sí una hazaña, más notorio es que el hospital (fundado y dirigido por un movimiento de resistencia esloveno) atendía a los soldados de los ejércitos aliados así como a los del Eje. Se recibía a todos.
La Escritura nos llama a ayudar a que todo el mundo se sane espiritualmente. Esto significa que debemos tener compasión por todos, sin importar sus opiniones ni ideología. Cada persona merece el amor y la bondad de Dios. Pablo insiste: «el amor de Cristo nos constriñe, pensando esto: que […] uno murió por todos» (2 Corintios 5:14). Todos estamos enfermos de pecado y necesitamos desesperadamente la sanidad del perdón de Dios. Él se extendió a todos para sanarnos.
Luego, de forma sorprendente, Dios nos confió «la palabra de la reconciliación» (v. 19), invitándonos a atender a todos los heridos y quebrantados (como nosotros). Participamos de la obra de sanidad donde los enfermos se curan mediante la unión con Él. Esta reconciliación es para todos los que quieran recibirla. Winn Collier - Pan Diario

Pulsar pausa para orar


Dona un euro, haz clic en el botón amarillo. Dios te bendiga

El hidrante de incendio despedía agua a borbotones, y vi mi oportunidad: ¡Qué forma grandiosa de lavar el auto gratis! No lo había lavado durante un mes y estaba muy sucio. Entonces, aceleré en dirección al chorro.
¡Crac!
Sucedió tan de repente. Esa mañana, el sol había dado directo sobre el auto, calentando los vidrios y el interior. Pero el agua del hidrante estaba helada. En cuanto golpeó contra el parabrisas caliente, lo quebró de arriba abajo. Mi lavado de auto «gratis» terminó costándome mucho dinero. Si tan solo hubiese «pulsado pausa» antes para pensar, o incluso orar…
¿Te pasó algo así? Al pueblo de Israel sí, pero bajo circunstancias mucho peores. Dios había prometido ayudarlos a expulsar a otras naciones cuando ellos entraran en la tierra que les había dado (Josué 3:10), para que no los tentaran con dioses falsos (Deuteronomio 20:16-18). Pero una de las naciones que vio sus victorias usó pan viejo para hacerles creer que vivían lejos. «Y los hombres de Israel tomaron de las provisiones de ellos, y no consultaron al Señor. Y Josué hizo paz con ellos» (Josué 9:14-15), eludiendo inconscientemente las instrucciones de Dios.
Cuando hacemos de la oración el primer recurso en vez del último, esperamos la guía, sabiduría y bendición de Dios. Que Él nos ayude hoy a «pulsar una pausa». James Banks - Pan Diario