Las movidas de Dios


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Me encanta jugar Scrabble. Una vez, mis amigos le pusieron mi nombre a una jugada: «Katara». Iba perdiendo todo el tiempo, pero al final —sin más fichas para tomar— puse una palabra de siete letras. Eso significó que la partida había terminado: recibí un bono de 50 puntos más la suma de las fichas que les quedaban a todos mis adversarios, y pasé del último lugar al primero. Ahora, cada vez que jugamos y alguien va último, se acuerdan y mantienen la esperanza de hacer una «Katara».
Recordar lo sucedido en el pasado tiene el poder de elevar nuestro espíritu y darnos esperanza. Esto es exactamente lo que hacían los israelitas al celebrar la Pascua, en la cual conmemoraban lo que Dios había hecho por ellos en Egipto (Éxodo 1:6-14). Después de clamar a Dios, Él liberó al pueblo de una manera poderosa. Dijo que cubrieran con sangre los marcos de las puertas de entrada para que el ángel de la muerte «pasara de largo» y no murieran los primogénitos de la gente ni de los animales (12:12-13). Siglos después, los creyentes en Jesús celebran la Cena del Señor para recordar su sacrificio en la cruz, lo cual proveyó lo necesario para liberarnos del pecado y la muerte (1 Corintios 11:23-26). Recordar las obras de amor de Dios en el pasado nos da esperanza para hoy. Katara Patton - Pan Diario

Charlas de fe en casa

«No hay mejor lugar que en casa». Esta frase inolvidable dicha por Dorothy en El mago de Oz revela un recurso narrativo que se encuentra en un número asombroso de recordadas historias, desde La guerra de las galaxias hasta El rey león. Se lo conoce como «monomito»: una persona común que vive una vida común, cuando se presenta una aventura extraordinaria. El personaje deja su casa y viaja a un mundo distinto donde le aguardan pruebas y dificultades, así como mentores y villanos. Si supera las pruebas y demuestra heroísmo, la etapa final es regresar a casa con historias para contar y más sabiduría. El último acto es crucial.
La historia del endemoniado se asemeja mucho al monomito. Es interesante que, en el último acto, el hombre le rogó a Jesús que le permitiera «estar con él» (Marcos 5:18), pero Jesús le dijo: «Vete a tu casa, a los tuyos» (v. 19). Era importante que, tras su periplo, aquel hombre regresara a su casa a quienes mejor lo conocían y les contara su asombrosa historia. Dios nos llama a cada uno de diferentes maneras y a distintos escenarios. Para algunos, puede ser crucial para nuestro periplo de fe ir a casa y contar nuestra historia a los que más nos conocen. El llamado es: «No hay mejor lugar que en casa». James Banks - Pan Diario

Suficiente tiempo

Cuando vi el enorme ejemplar de Guerra y paz, de León Tolstói, en el estante de una amiga, confesé: «Nunca pude leerlo completo». «Bueno —sonrió Marty—; cuando me jubilé, me lo regaló una amiga que me dijo: “Ahora vas a tener tiempo de leerlo finalmente”».
Los primeros ocho versículos de Eclesiastés 3 expresan un conocido ritmo natural de actividades de la vida con algunas decisiones arbitrarias. No importa en qué etapa nos encontremos, suele ser difícil hallar tiempo para hacer todo lo que queremos. Y para decidir sabiamente cómo administrar el tiempo, es útil tener un plan (Salmo 90:12).
Pasar tiempo con Dios diariamente es prioritario para nuestra salud espiritual. Realizar tareas productivas satisface nuestro espíritu (Eclesiastés 3:13). Servir a Dios y ayudar a los demás es vital para cumplir los propósitos del Señor para nosotros (Efesios 2:10). Y descansar y no hacer nada por un tiempo renueva nuestro cuerpo y espíritu.
Es fácil enfocarse demasiado en el aquí y el ahora, en lo que más nos importa, pero Eclesiastés 3:11 afirma que Dios puso «eternidad» en nuestro corazón, recordándonos dar prioridad a las cosas que son eternas. Esto puede colocarnos frente a frente con lo más importante: la perspectiva de Dios «desde el principio hasta el fin». Cindy Kasper - Pan Diario

Rechazar las justificaciones

Un policía le preguntó a una conductora si sabía por qué la había detenido. «¡Ni idea!», dijo ella desconcertada. «Señora, estaba enviando un mensaje de texto mientras conducía», dijo amablemente el oficial. «¡No, no!» —protestó ella, mostrándole el celular como prueba—. Es un email».
¡Usar el celular para enviar un email no es un vacío legal que justifique violar la ley sobre escribir mensajes mientras uno conduce! El objetivo real de la ley es prevenir conducir distraído.
Jesús acusó a los líderes religiosos de crear vacíos legales mucho peores. Citando como evidencia el mandato: «Honra a tu padre y a tu madre», les dijo: «Astutamente violáis el mandamiento de Dios» (Marcos 7:9-10 LBLA). Bajo el disfraz hipócrita de la devoción religiosa, descuidaban a sus familias. Declaraban que su dinero estaba dedicado a Dios y no suplían la necesidad de sus padres ancianos.
Jesús apuntó al corazón del problema: «invalidan la palabra de Dios con la tradición» (v. 13 RVC). No honraban a Dios; deshonraban a sus padres. Las justificaciones pueden ser sumamente sutiles, evitando las responsabilidades, excusando conductas egoístas y rechazando los mandatos de Dios. Jesús nos ofrece la oportunidad de cambiar esto por la guía del Espíritu para obedecer sus instrucciones. Tim Gustafson - Pan Diario

Generosidad y gozo

Los investigadores nos dicen que existe un vínculo entre la generosidad y la alegría: los que dan su dinero y tiempo a otros son más felices. Un psicólogo concluyó: «Dejemos de pensar en dar como una obligación moral y empecemos a considerarlo una fuente de placer».
Aunque dar puede hacernos felices, me pregunto si la felicidad debería ser el objetivo de hacerlo. Si somos generosos solo para sentirnos felices, ¿cómo nos afectarían las necesidades más difíciles y terrenales que requieren nuestro apoyo?
La Escritura vincula la generosidad con la alegría sobre una base diferente. Después de dar de su propia riqueza para construir el templo, el rey David invitó a los israelitas a hacer lo mismo (1 Crónicas 29:1-5), y así lo hicieron con alegría (vv. 6-8). Pero qué motivó esa alegría: «se alegró el pueblo […] porque de todo corazón ofrecieron al Señor voluntariamente» (v. 9).
Los misioneros saben que es más fácil levantar fondos para la evangelización que para temas administrativos, porque a los creyentes en Cristo les gusta sentir que están financiando la obra en la primera línea. Seamos generosos también ante las necesidades de los demás. Después de todo, Jesús se entregó voluntariamente para suplir nuestras necesidades (2 Corintios 8:9). Sheridan Voysey - Pan Diario