Dios te ve

Las primeras horas de la mañana pueden ser dolorosas para mi amiga Alma, una madre soltera con dos hijos. Ella dice: «Cuando todo está en silencio, las preocupaciones salen a luz».
Cuando su esposo la abandonó, Alma cargó con la responsabilidad de criar a sus hijos sola. «Es difícil —comenta—, pero sé que Dios nos ve a mí y a mi familia. Me da la fuerza para mantener dos trabajos, provee para nuestras necesidades y permite que mis hijos experimenten su guía todos los días».
Agar, una sierva egipcia, entendía lo que era que Dios te vea. Después de quedar embarazada de Abram, empezó a despreciar a Sarai (Génesis 16:4), la cual, a su vez, la maltrataba e hizo que huyera al desierto. Agar se encontró sola, frente a un futuro sombrío y sin esperanza para ella y su hijo.
Sin embargo, fue en el desierto que «la halló el ángel del Señor» (v. 7) y le dijo: «el Señor ha oído tu aflicción» (v. 11). El ángel de Dios le dijo a Agar qué hacer y le dio garantías para el futuro. Ella nos enseña uno de los nombres de Dios: El Roi: el «Dios que ve» (v. 13). Al igual que Agar, tal vez te encuentres en una situación difícil, y te sientas perdido y solo. Pero recuerda que, aun en medio del desierto, Dios te ve y quiere guiarte. Karen Huang - Pan Diario

¡Qué gran hallazgo!

Mientras Jennifer buceaba, le llamó la atención una botellita en el fondo de un río. Entonces, recogió lo que describe como «un hallazgo único en la vida». ¡La botella tenía un mensaje escrito por un jovencito en 1926! Pedía que cualquiera que lo descubriera, se lo devolviera. Jennifer usó Facebook para localizar a un agradecido miembro de la familia del hombre, fallecido en 1995. El descubrimiento trajo gozo a Jennifer y a la familia del hombre.
En 2 Reyes 22:8, leemos que Hilcías hizo un extraordinario hallazgo cuando encontró «el libro de la ley en la casa del Señor». El sumo sacerdote había encontrado lo que probablemente era el libro de Deuteronomio. El pueblo de Dios había descuidado al Señor y la lectura y la obediencia a las Escrituras. Arrepentido, el rey hizo que sacaran del templo todos los ídolos y lo que desagradaba a Dios (23:1-24). Hoy, nuestra Biblia tiene 66 libros que revelan la sabiduría y la instrucción de Dios. A medida que los leamos y los escuchemos, que el Espíritu transforme nuestra mente y renueve nuestro andar. ¡Sumérgete en la historia transformadora de la Escritura y encuentra sabiduría para explorar durante toda la vida! Tom Felten - Pan Diario

Un bocadillo humilde

La bolsa de papas fritas era pequeña, pero le enseñó una gran lección a una misionera norteamericana. Una noche, mientras trabajaba en República Dominicana, llegó a una reunión de la iglesia y, cuando abrió su bolsa de papas, una mujer que apenas conocía extendió la mano y se sirvió algunas. Otros también lo hicieron.
Qué maleducados, pensó la misionera. Entonces, se dio cuenta de algo aleccionador. Todavía no entendía la cultura a la cual había ido a servir. En vez del énfasis en el individualismo que había en Estados Unidos, aprendió que la vida en República Dominicana se desarrolla en comunidad. Su forma de hacer las cosas no era mejor sino tan solo diferente. Cuando empezó a reconocer sus propios prejuicios, también descubrió que compartir en humildad con otros la ayudaba a servirlos mejor.
Pedro les enseñó esta lección a los líderes de la iglesia: trátense unos a otros con humildad. Aconsejó a los líderes que no se enseñorearan «sobre los que están a [su] cuidado» (1 Pedro 5:3). ¿Y a los más jóvenes? «Estad sujetos a los ancianos; y todos, sumisos unos a otros, revestíos de humildad» (v. 5). Y declaró: «Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes». Que Él nos ayude a vivir humildemente ante Él y los demás hoy. Patricia Raybon - Pan Diario

Huéspedes indeseados

Carlos y Alicia tuvieron una luna de miel maravillosa, pero, cuando volvieron a casa, descubrieron que él tenía un sarpullido extraño. Unos pequeños parásitos se le habían metido en los pies a través de ampollas provocadas por sus chancletas nuevas. Lo que empezó como una vacación de ensueño terminó en una batalla contra «huéspedes» indeseados.
David sabía que, si no le pedía ayuda a Dios para luchar contra su pecado, su sueño de llevar una vida agradable a Él se transformaría en una batalla con los huéspedes indeseados del pecado y la rebelión. Después de declarar cómo Dios se revela en el mundo natural (Salmo 19:1-6) y cómo su sabiduría se halla en su instrucción (vv. 7-10), le pidió al Señor que lo protegiera de la desobediencia. «Líbrame de los [pecados] que me son ocultos. Preserva también a tu siervo de las soberbias», escribió (vv. 12-13). Reconoció no tener los recursos para evitar que la enfermedad infecciosa del pecado lo afectara y le pidió ayuda a Dios.
¿Cómo podemos asegurarnos de que nuestro sueño de vivir de manera que honre a Dios no termine secuestrado por el pecado? Mantengamos los ojos en Él, confesemos el pecado y arrepintámonos. Con la ayuda divina, evitemos que los parásitos espirituales indeseados se escondan en nuestra vida. Marvin Williams - Pan Diario

Misericordias itinerantes


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Si quisieras recorrer el suroeste de Estados Unidos, podrías empezar por un pueblito llamado Why [Por qué], en Arizona. Si avanzas a campo traviesa, llegarías a Uncertain [Incierto], Texas. Hacia el noreste, puedes descansar en Dismal [Deprimente], Tennessee. Por último, llegarías a Panic [Pánico], Pennsylvania.
A veces, el viaje de la vida se parece a esto. Nos identificamos fácilmente con la dura vida de los israelitas en el desierto (Deuteronomio 2:7); la vida puede ser dura. Pero ¿vemos los otros paralelos? Creamos nuestro propio itinerario, alejándonos de Dios (1:42-43). A menudo, nos quejamos (Números 14:2). En nuestras preocupaciones diarias, solemos dudar de los propósitos de Dios (v. 11). La historia de los israelitas se repite una y otra vez en la nuestra.
Dios nos asegura que, si seguimos su camino, nos proveerá lo necesario y nada nos faltará (Deuteronomio 2:7; Filipenses 4:19). Sin embargo, por más que lo sabemos, a menudo no lo hacemos. Necesitamos seguir la hoja de ruta de Dios. Si sigues adelante en tu viaje por Estados Unidos, llegarás a un lugar conocido como Assurance [Seguridad], en Virginia Occidental. Si permitimos que Dios dirija nuestros caminos (Salmo 119:35), viajaremos gozosos con Él al volante… ¡qué bendita seguridad! Kenneth Petersen - Pan Diario