Necesitamos la ayuda de Dios

Finalmente llegó el día… el día en que me di cuenta de que mi padre no era indestructible. De niño, yo sabía de su fuerza y determinación. Pero, cuando me convertí en adulto, él se lesionó la espalda y tomé conciencia de que mi papá era mortal. Me quedé con mis padres para ayudarlo a ir al baño, vestirse e incluso llevar un vaso de agua a su boca. Para él, era humillante. Al principio, intentó realizar pequeñas tareas, pero admitió: «No puedo hacer nada sin tu ayuda». Por fin, se recuperó, pero aquella experiencia nos enseñó a ambos una importante lección: nos necesitamos unos a otros.
Y, aunque nos necesitamos unos a otros, necesitamos a Jesús todavía más. En Juan 15, la imagen de la vid y los pámpanos sigue siendo una simbología a la que nos aferramos. Sin embargo, una de las frases, aunque es consoladora, también puede sacudir la dependencia en uno mismo. El pensamiento que puede deslizarse fácilmente en nuestra mente es: no necesito ayuda. Jesús es claro: «separados de mí nada podéis hacer» (v. 5). Cristo está hablando de dar fruto, como «amor, gozo, paz» (Gálatas 5:22); características esenciales de un discípulo. Dar fruto es la vida a la que el Señor nos llama; y nuestra dependencia total de Él produce una vida fructífera, vivida para la gloria del Padre (Juan 15:8). James Banks - Pan Diario

El privilegio de la mayordomía

Durante unas vacaciones, mi esposo y yo caminábamos por la playa y notamos un espacio grande de arena rodeado de una cerca. Un joven explicó que trabajaba con un equipo de voluntarios para proteger los huevos en los nidos de las tortugas marinas. Cuando las crías salían de su nido, la presencia de los animales y de las personas amenazaba y disminuía su chance de sobrevivir. Dijo: «Por más que nos esforzamos mucho, los científicos estiman que una de cinco mil crías llega a la adultez». No obstante, estos números sombríos no desalentaban a aquel joven. Su pasión por servir desinteresadamente a esas crías profundizó mi deseo de respetar y proteger las tortugas marinas. Ahora, llevo un colgante con una tortuga marina para tener en mente mi responsabilidad de cuidar las criaturas que ha hecho Dios.
Cuando Dios creó el mundo, proveyó un hábitat en el cual cada criatura pudiera vivir y desarrollarse (Génesis 1:20-25). Cuando creó a los portadores de su imagen, los seres humanos, su intención fue que «[señoreáramos] en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra» (v. 26). El Señor nos ayuda a servirle como mayordomos responsables a quienes Él ha dado la autoridad para cuidar su vasta creación. Xochitl Dixon - Pan Diario

Oración que hace temblar la tierra

El Dr. Gary Greenberg ha fotografiado y amplificado arena de playas de todo el mundo, y descubrió que el contenido de la arena va más allá de lo que simplemente se ve. La mineralogía de la arena señala que el análisis microscópico de su contenido mineral revela mucho sobre la erosión, las corrientes costeras y sus potenciales efectos en las riberas. ¡Incluso un pequeño grano de arena puede brindar información de gran importancia!
Una oración sencilla, como un grano de arena, puede ser poderosa. Las Escrituras indican el papel importante de la oración en la venida del reino de Dios. En Apocalipsis 8, Juan ve un ángel parado frente al altar del trono de Dios, con un incensario de oro que contenía «las oraciones de todos los santos». Luego, «lo llenó del fuego del altar, y lo arrojó a la tierra; y hubo truenos, y voces, y relámpagos, y un terremoto» (vv. 3, 5). Inmediatamente después, siete ángeles con siete trompetas «se dispusieron a tocarlas» (v. 6), anunciando los últimos tiempos de esta vieja tierra y el retorno de Cristo en gloria. A veces, nos parece que nuestras oraciones no sirven de mucho, pero Dios las valora enormemente. ¡Lo que para nosotros podría parecer la oración más pequeña tiene para Dios un peso que hace temblar la tierra! James Banks - Pan Diario

Amonestaciones de la vida

«Lamentablemente, tuvimos una conversación dura —dijo Silvia—. Aunque no fue agradable, sentí que debía hablar de sus actitudes y acciones, para que no lastimara a otros». Hablaba de la joven a la que discipulaba. A pesar de la incomodidad, dio buen resultado y fortaleció la relación. Semanas después, ambas mujeres lideraron un tiempo de oración con el tema de la humildad.
Sin duda, enfrentaremos conversaciones duras con hermanos en Cristo. En Proverbios, un tema repetido es la importancia de la humildad al indicar y recibir correcciones. Además, a la crítica constructiva se la llama «amonestaciones de la vida» y produce sabiduría verdadera (Proverbios 15:31). En Proverbios 15:5, leemos que el necio desprecia la disciplina, mientras que los que aceptan la corrección muestran buen juicio. Dicho sin vueltas: «el que aborrece la corrección morirá» (v. 10). La verdad dicha con amor puede restaurar una relación.
¿Conoces a alguien a quien habría que expresarle palabras de amonestación con amor? Quizá te hayan aconsejado sabiamente y te sentiste tentado a reaccionar con enojo e indiferencia. Descartar la disciplina es despreciarse a uno mismo, pero aceptarla trae entendimiento. Que Dios nos ayude hoy a indicar y recibir corrección con humildad. Karen Pimpo - Pan Diario

Juntos en esto

Carla luchaba contra un tumor cerebral cuando se desató la crisis de la COVID-19. Se acumuló líquido alrededor de su corazón y pulmones, y tuvieron que volver a internarla. Su familia no podía visitarla por la pandemia. David, su esposo, prometió hacer algo.
Reunió a los seres queridos y les pidió que hicieran carteles con mensajes. Con mascarillas, 20 personas se pararon en la calle frente al hospital, con carteles: «¡FUERZA MAMÁ!». «TE AMAMOS». «ESTAMOS CONTIGO». Con la ayuda de una enfermera, Carla fue hasta la ventana del cuarto piso. «Lo único que pudimos ver fue una mascarilla y una mano que saludaba —publicó su esposo en una red social—, pero fueron una mascarilla y una mano hermosas».
Al final de su vida, el apóstol Pablo se sentía solo, mientras languidecía en una cárcel romana. Le escribió a Timoteo: «Procura venir antes del invierno» (2 Timoteo 4:21). Pero no estaba totalmente solo. «El Señor estuvo a mi lado, y me dio fuerzas», dijo (v. 17). Y, al parecer, también tuvo algún contacto alentador con otros creyentes. Timoteo afirmó: «Eubulo te saluda, y Pudente, Lino, Claudia y todos los hermanos» (v. 21).
Somos creados para estar en comunidad, y más experimentamos esto en las crisis. ¿Qué podrías hacer por alguien que se sienta completamente solo hoy? Tim Gustafson - Pan Diario