Nómades radiantes

Bajo un cielo nocturno en la primavera de 2020, los surfistas cabalgaban las olas bioluminiscentes en la costa de San Diego. Este espectáculo de luces era provocado por organismos microscópicos llamados fitoplancton, nombre derivado de una palabra griega que significa «nómade». Durante el día, producen mareas rojas y captan la luz solar que se convierte en energía química. En la oscuridad, cuando se los perturba, producen una luz azul radiante.
Los creyentes en Cristo son ciudadanos del cielo que, parecido a las algas de la marea roja, viven como nómades en la tierra. Cuando las dificultades perturban nuestros planes bien establecidos, el Espíritu Santo nos potencia para responder como Jesús, la luz del mundo, de modo que reflejemos en la oscuridad su carácter radiante. Conocer a Jesús y el poder de su resurrección nos cambia e impacta nuestra manera de vivir y reaccionar ante las pruebas de la vida (Filipenses 3:8-16). Cuando pasamos tiempo diariamente con el Hijo de Dios, el Espíritu Santo nos equipa con la verdad que necesitamos, capacitándonos para reflejar el carácter de Cristo ante cada desafío de este mundo. Podemos ser faros del amor y la esperanza de Dios, atravesando la oscuridad hasta que Él nos llame a casa o vuelva a buscarnos. Xochitl Dixon - Pan Diario

Fuerte como el hierro

Los escarabajos acorazados son conocidos por su exterior resistente que los protege de los depredadores. Una variedad especial posee una fuerza extraordinaria bajo presión. Su dura capa se estira en lugar de quebrarse. Pruebas científicas muestran que pueden soportar una compresión casi 40.000 veces mayor que el peso de su cuerpo.
Tal como Dios creó este insecto tan duro, así también le dio resiliencia a Jeremías. El profeta enfrentaría una intensa presión cuando le diera a Israel el desagradable mensaje, así que Dios prometió hacerlo «como columna de hierro, y como muro de bronce» (Jeremías 1:18). No sería aplastado, derribado ni agobiado. Sus palabras permanecerían firmes por la presencia y el poder redentor de Dios.
Jeremías fue acusado falsamente, arrestado, juzgado, azotado, arrojado en un pozo… y sobrevivió. También resistió el peso de sus luchas internas, dudas y angustia. Pero Dios lo ayudó constantemente para que su espíritu y testimonio no fueran despedazados. Cuando sentimos deseos de abandonar la misión que Dios nos ha dado, podemos recordar que el Dios de Jeremías es también nuestro Dios. Él puede hacernos fuertes como el hierro porque su poder se perfecciona en nuestra debilidad (2 Corintios 12:9). Jennifer Schuldt - Pan Diario

Un Padre compasivo

Después de que Gabriel, de ocho años, fue operado para extraerle un tumor cerebral, le quedó una cicatriz notoria al costado de la cabeza. Cuando el muchacho dijo que se sentía un monstruo, su padre tuvo una idea: se hizo un tatuaje al costado de la cabeza, igual a la cicatriz de su hijo, para demostrar cuánto lo amaba.
Según el salmista, esta es la clase de amor compasivo que Dios tiene por sus hijos (Salmo 103:13). Con una metáfora de la vida humana, David ilustra el amor de Dios. Dice que es tan tierno como el de un buen padre que cuida de sus hijos (v. 17). Así como un padre humano muestra compasión por sus hijos, del mismo modo, Dios, nuestro Padre celestial, muestra amor, empatía y cuidado hacia los que le temen.
Cuando somos débiles y sentimos que no nos aman debido a las cicatrices de la vida, recibamos por fe el amor de nuestro Padre celestial. Él demostró su compasión al enviar a su Hijo a poner «su vida por nosotros» (1 Juan 3:16) para nuestra salvación. Mediante este acto, no solo podemos experimentar el amor de Dios, sino mirar a la cruz y verlo. ¿No te alegra que tengamos un Sumo Sacerdote que «pueda compadecerse de nuestras debilidades» (Hebreos 4:15)? Él tiene las cicatrices que lo prueban. Marvin Williams - Pan Diario

Mi formadora

Cuando tenía siete años, a Thomas Edison no le gustaba la escuela y le iba mal. Un día, un maestro incluso dijo que estaba mentalmente confundido. Al día siguiente, después de hablar con ese maestro, su mamá, también educadora, decidió enseñarle en casa. Con el amor y el aliento de su madre (además del genio dado por Dios), Thomas llegó a ser un gran inventor. Más tarde, escribió: «Mi madre fue mi formadora. Era tan sincera, tan segura de mí; y yo sentía que tenía a alguien por quien vivir, alguien a quien no debía decepcionar».
En Hechos 15, leemos que Bernabé y Pablo sirvieron juntos como misioneros hasta que tuvieron un desacuerdo sobre llevar a Juan Marcos con ellos. Pablo se oponía porque «se había apartado de ellos desde Panfilia» (vv. 36-38). Como resultado, Pablo y Bernabé se separaron. Pablo llevó a Silas y Bernabé llevó a Marcos. Bernabé estuvo dispuesto a darle a Marcos una segunda oportunidad, y eso contribuyó a que este pudiera servir y triunfar como misionero. Luego, Marcos escribió el Evangelio que lleva su nombre, e incluso fue un consuelo para Pablo cuando este estuvo preso.
Muchos podemos mirar atrás e identificar a alguien que nos alentó y ayudó. Quizá Dios te esté llamando a hacer lo mismo por otra persona allegada. ¿A quién podrías animar? Alyson Kieda - Pan Diario

Triturados y hermosos

A primera vista, descarté la obra Consider the Lilies [Mira los lirios], de Makoto Fujimura, por considerarla una pintura simple y monocromática de un lirio aparentemente oculto en el fondo. Sin embargo, cobró vida cuando supe que estaba hecha con más de 80 capas de minerales triturados; un arte japonés conocido como Nihonga, o «arte lento». Visto de cerca, se observan capas complejas y bellas. Fujimura dice que ve el evangelio reflejado en la técnica de elaborar «belleza a través del quebrantamiento», así como el sufrimiento de Jesús trajo sanidad y esperanza al mundo.
El amor de Dios toma los aspectos triturados y rotos de nuestra vida, y crea algo nuevo y hermoso. El rey David necesitó la ayuda de Dios para reparar su vida quebrantada debido a sus propias acciones devastadoras. En el Salmo 51, después de tomar la mujer de otro hombre y hacerlo matar, David le ofreció a Dios su «corazón contrito y humillado» (v. 17), y rogó por misericordia. La palabra hebrea daká, traducida «contrito», significa «triturado». Para que Dios rehiciera su corazón (v. 10), David tuvo que ofrecerle las piezas rotas, admitiendo su tristeza y su confianza. Confió su corazón al Dios fiel y perdonador, que toma con amor lo triturado y lo convierte en algo hermoso. Lisa Samra - Pan Diario