Cuando necesitas ayuda

Era lunes por la mañana, pero mi amigo Chia-ming no estaba en la oficina, sino en su casa, limpiando el baño. Mientras tanto, pensaba: Desempleado durante un mes y sin trabajo a la vista. Su compañía había cerrado por la pandemia de COVID-19 y su futuro lo atemorizaba: Necesito mantener a mi familia. ¿Adónde puedo ir por ayuda?
En el Salmo 121:1, los peregrinos camino a Jerusalén hicieron una pregunta similar sobre adónde ir por ayuda. El viaje hacia la ciudad santa en el monte Sion era largo, empinado y peligroso. Los desafíos que enfrentaron pueden parecerse al difícil periplo que hoy enfrentamos en la vida: andando trabajosamente por el sendero de las enfermedades, los problemas relacionales, las pérdidas, el estrés en el trabajo o —como en el caso de Chia-ming— las dificultades financieras y el desempleo. Pero podemos cobrar ánimo en la verdad de que el Hacedor mismo del cielo y la tierra nos ayuda (v. 2), guarda nuestra vida (vv. 3, 5, 7-8) y sabe qué necesitamos. El Creador del universo es nuestro «guarda», el que conserva nuestra vida. Estamos bajo su cuidado.
Cuando confiamos en Dios y le obedecemos, podemos mirar hacia adelante con esperanza, sabiendo que estamos dentro de los límites protectores de su sabiduría y amor. Karen Huang - Pan Diario

Punto de aterrizaje

El impala, un miembro de la familia de los antílopes, puede saltar hasta tres metros de altura y nueve metros de largo. Es una hazaña increíble y, sin duda, vital para su supervivencia en la jungla africana. Sin embargo, en muchos recintos de impalas en los zoológicos, verás que estos animales están encerrados en lugares con muros de solo 90 centímetros de alto. ¿Cómo pueden estos muros tan bajos retener estos animales tan atléticos? Porque nunca saltarán a menos que puedan ver dónde aterrizarán. Los muros impiden que los impalas vean lo que está del otro lado.
Los seres humanos no somos muy diferentes. Queremos saber el resultado de una situación antes de avanzar. Sin embargo, la vida de fe raras veces obra de este modo. Al escribirles a los creyentes en Corinto, Pablo les recordó: «por fe andamos, no por vista» (2 Corintios 5:7).
Jesús nos enseñó a orar: «Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra» (Mateo 6:10). Pero esto no significa que sabremos anticipadamente lo que Él hará. Vivir por fe significa confiar en los buenos propósitos de Dios aun cuando estos estén envueltos de misterio. Independientemente de cómo nos desconcierte la vida, «procuramos […] serle agradables» a Dios (2 Corintios 5:9). Bill Crowder - Pan Diario

Durante toda la vida

«Hay diferentes preguntas que un joven artista puede hacer —dice el cantautor Linford Detweiler—. Una es: “¿Qué debo hacer para ser famoso?”». Detweiler advierte que esa meta «abre la puerta a toda clase de fuerzas destructivas, tanto internas como externas». En cambio, con su esposa, han elegido un camino musical menos llamativo, en el cual «siguen creciendo durante toda la vida».
El nombre Joiada no se reconoce de inmediato, sin embargo, es sinónimo de toda una vida dedicada a Dios. Fue sumo sacerdote durante el reinado de Joás, el cual, gracias a él, reinó bien durante mucho tiempo.
Cuando Joás tenía solo siete años, Joiada fue el impulsor para establecerlo como un rey justo (2 Reyes 11:1-16). En la coronación, Joiada «hizo pacto entre el Señor y el rey y el pueblo, que serían pueblo del Señor» (v. 17). Cumplió su promesa e implementó reformas sumamente necesarias. «Y sacrificaban holocaustos continuamente en la casa de Jehová todos los días de Joiada» (2 Crónicas 24:14). Por su dedicación, «lo sepultaron en la ciudad de David con los reyes» (v. 16). Eugene Peterson llama a una vida tan enfocada en Dios «una larga obediencia en la misma dirección». Irónicamente, tal obediencia se destaca en un mundo que busca la fama, el poder y la satisfacción personal. Tim Gustafson - Pan Diario

Transmitir la verdad

Al no poder ver a sus nietos en persona debido al riesgo de contagio, muchos abuelos buscaron nuevas maneras de conectarse durante la pandemia de COVID-19. Una encuesta reciente mostró que muchos adoptaron los mensajes de texto y las redes sociales para mantener sus preciosos lazos con sus nietos. Algunos incluso adoraron con sus familias al Señor mediante videollamadas.
Una de las formas más poderosas en que los padres y los abuelos pueden influenciar a sus descendientes es transmitiéndoles las verdades de las Escrituras. En Deuteronomio 4, Moisés le encargó al pueblo de Dios que no se olvidara de lo que había visto de Él; que no se apartara de sus corazones (v. 9). Y agregó que compartirlo con sus hijos y los hijos de sus hijos les permitiría aprender a temer al Señor (v. 10) y vivir según su verdad en la tierra que les estaba dando.
Los vínculos con familiares y amigos que Dios no da son para que los disfrutemos. Según su plan, también tienen el propósito de ser un canal para transmitir su sabiduría de una generación a otra, para «[instruirlos] en justicia» y prepararlos para «toda buena obra» (2 Timoteo 3:16-17). Ya sea mediante un mensaje, una llamada, un video o en persona, los equipamos para que vean y disfruten la obra de Dios en sus vidas. Kirsten Holmberg - Pan Diario

Dos casas


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Para probar la estabilidad de dos casas, los ingenieros simularon un huracán de categoría 3, usando ventiladores poderosos que produjeron ráfagas de viento de 160 kph durante diez minutos. La primera estaba construida según un código de construcción que no contemplaba huracanes, y la otra fue armada con un techo y pisos reforzados. La primera se sacudió y finalmente colapsó, pero la otra sobrevivió, mostrando solo unos pequeños daños superficiales. Uno de los ingenieros resumió el estudio, preguntando: «¿En qué casa preferirías vivir?».
Al concluir su enseñanza sobre los valores de la vida en el reino, Jesús dijo: «Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca» (Mateo 7:24). Los vientos feroces soplaron, pero la casa sobrevivió. Por el contrario, el que oye y no obedece es como «un hombre insensato, que edificó su casa sobre la arena» (v. 26). El viento sopló y la casa colapsó. Les presentó dos opciones: construir sobre el cimiento sólido de la obediencia a Dios o sobre la arena inestable de sus propios caminos. Nosotros también tenemos que decidir. ¿Construiremos nuestra vida sobre Jesús y la obediencia a sus palabras o sobre la desobediencia a sus instrucciones? Marvin Williams - Pan Diario