Deja la luz encendida

Una publicidad de una cadena hotelera mostraba un edificio en medio de una noche oscura. Alrededor no había nada. La única luz que se veía venía de una pequeña lámpara cerca de la puerta en el porche del edificio. La bombilla iluminaba lo suficiente para que un huésped subiera los escalones y entrara. La publicidad terminaba con la frase: «Le dejaremos la luz encendida».
Una luz en un porche es como un letrero de bienvenida, que les recuerda a los viajeros que todavía hay un lugar cómodo donde pueden detenerse y descansar, escapando del viaje agotador y tenebroso.
Jesús dice que la vida de los que creen en Él debe ser como una luz de bienvenida: «Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder» (Mateo 5:14). Como creyentes, tenemos que iluminar a un mundo en tinieblas. A medida que Él nos dirige y capacita, los demás verán nuestras buenas obras y glorificarán a nuestro Padre que está en los cielos (v. 16). Y al dejar encendida nuestra luz, se sentirán bienvenidos para acercarse a nosotros a fin de aprender más sobre Aquel que es la verdadera luz del mundo: Jesús (Juan 8:12).
¿Has dejado la luz encendida para que Jesús brille a través de ti hoy, y otros puedan verla y comenzar a irradiarla también? Katara Patton - Pan Diario

Semillas del tiempo

En 1879, los que observaban a William Beal tal vez pensaban que estaba loco. El profesor de botánica llenó 20 botellas de diversas semillas y las enterró. Lo que no sabían era que Beal estaba realizando un experimento de viabilidad de las semillas que se extendería durante años. Cada 20 años, se desenterraba una botella para plantar las semillas y ver cuáles germinaban.
Jesús habló mucho sobre plantar semillas, comparando la siembra con la diseminación de «la palabra» (Marcos 4:15). Enseñó que Satanás arrebata algunas semillas; que otras no tienen profundidad y no echan raíces; y que incluso otras, obstruidas por lo que las rodea, son ahogadas (vv. 15-19). Cuando difundimos la buena noticia, no depende de nosotros qué semillas sobrevivirán. Nuestra tarea es, simplemente, sembrar el evangelio: testificar de Jesús. «Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura» (16:15). En 2021, se desenterró otra de las botellas de Beal. Los investigadores las plantaron y algunas brotaron, luego de 142 años. Cuando Dios obra a través de nosotros al compartir nuestra fe con otros, no sabemos si la palabra echará raíces ni cuándo lo hará. Lo alentador es saber que, después de muchos años, la buena noticia sea tal vez recibida por alguien y dé fruto (4:20). Kenneth Petersen - Pan Diario

Amar a Dios y apoyarse en Él


Dona un euro, haz clic en el botón amarillo. Dios te bendiga

Sergio era divertido, inteligente y querido. Pero, secretamente, luchaba con la depresión. Cuando él se suicidó a los 15 años, su mamá, Laura, dijo: «Es difícil entender cómo alguien con tantas cualidades llegaría a ese punto». A veces, Laura derrama su angustia ante Dios. Dice que la profunda tristeza tras un suicidio es «un nivel de angustia totalmente diferente». Sin embargo, con su familia, han aprendido a apoyarse en Dios y en los demás para estar fuertes, y ahora dedican su tiempo a amar a otros que luchan con la depresión.
El lema de Laura se ha vuelto: «Amarse y apoyarse». Esta idea también se ve en la historia de Rut, en el Antiguo Testamento. Noemí perdió a su esposo y sus dos hijos; uno de los cuales estaba casado con Rut (Rut 1:3-5). Amargada y deprimida, instó a su nuera a regresar con su familia, donde la cuidarían. Aunque Rut estaba también afligida, «se quedó» con su suegra, y se comprometió a acompañarla y cuidarla (vv. 14-17). Regresaron a Belén, el pueblo de Noemí, donde Rut sería extranjera. Pero se tenían la una a la otra para amarse y apoyarse, y Dios proveyó para ambas (2:11-12).
En nuestras angustias, el amor de Dios permanece firme. Siempre lo tenemos para apoyarnos, mientras también amamos y apoyamos a otros con su fuerza. Anne Cetas - Pan Diario

Planes y providencia

En el año 2000, una presuntuosa empresa de alquiler de películas por email fue ofrecida por 50 millones de dólares a Blockbuster, la compañía colega más exitosa de esa época. Netflix tenía apenas trescientos mil suscriptores, mientras que Blockbuster tenía miles de millones. Blockbuster dejó pasar la oportunidad, y ¿cuál fue el resultado? Netflix tiene hoy más de un millón ochocientos mil suscriptores y vale casi 200.000 millones de dólares. ¿Qué pasó con Blockbuster?… quebró. Nadie puede predecir el futuro.
Somos tentados a creer que controlamos nuestra vida y que nuestros planes para el futuro se cumplirán. Pero Santiago dice de nuestra vida: «Ciertamente es neblina que se aparece por un poco de tiempo, y luego se desvanece» (4:14). Es breve, veloz y más frágil de lo que solemos pensar. Planificar es necesario, pero el pecado de presumir está ligado a suponer que tenemos el control. Por eso, Santiago nos advierte: «os jactáis en vuestras soberbias», pero «toda jactancia semejante es mala» (v. 16). Evitamos esta práctica pecaminosa al participar con Dios agradecidos. La gratitud nos recuerda que Él es la fuente de «toda buena dádiva y todo don perfecto» (1:17); y nos bendice cuando nos unimos a Él en lo que hace, y oramos: «Si el Señor quiere» (4:15). Glenn Packiam - Pan Diario

¡Solo pide!

Los gritos de alegría que subían del sótano eran de mi esposa Shirley. Había luchado con un proyecto de un boletín informativo durante horas y quería terminarlo. Ansiosa e indecisa sobre cómo avanzar, oró a Dios por ayuda. También contactó a amigos en Facebook; y poco después, el trabajo estuvo listo… un esfuerzo de equipo.
Si bien un proyecto así no es gran cosa, las pequeñeces (y las no tan pequeñas) pueden generar preocupaciones o ansiedad. Quizá estás criando hijos por primera vez; enfrentas desafíos académicos; lamentas la pérdida de un ser amado; o tienes problemas en el hogar, el trabajo o el ministerio. A veces, estamos innecesariamente tensos porque no le pedimos ayuda a Dios (Santiago 4:2). Pablo indicó a los primeros seguidores de Jesús en Filipos y a nosotros cuál es la primera línea defensiva en tiempos de necesidad: «Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias» (Filipenses 4:6). Cuando la vida se complica, necesitamos recordatorios como el himno ¡Oh, qué amigo nos es Cristo!: «Somos tristes agobiados / y cargados de aflicción, / esto es porque no llevamos / todo a Dios en oración».
Y al pedirle ayuda a Dios, quizá Él nos guíe a pedirles ayuda a otras personas. Arthur Jackson - Pan Diario