Alentado por las promesas de Dios

Fue un largo día en el hospital. Todavía no había respuestas sobre la enfermedad que aquejaba al brillante joven de 19 años de edad. Al llegar a casa, la familia se sentía desanimada. Se sorprendieron al ver una caja hermosamente adornada en el escalón, con Isaías 43:2 impreso adelante. Adentro, había diversos versículos bíblicos alentadores que sus amigos habían escrito a mano. Pasaron la hora siguiente siendo alentados por las Escrituras y el gesto amable de los amigos de la familia.
Las personas que atraviesan momentos difíciles o desafíos familiares pueden beneficiarse siempre de un apoyo de corazón. Las Escrituras —ya sea un pasaje largo o un solo versículo— pueden alentarte a ti, a un amigo o a un familiar. Isaías 43 está lleno de pequeños trozos de aliento. Considera algunos conceptos destacados: Dios te creó, te formó, te redimió y te llamó por tu nombre (v. 1). Él estará contigo (v. 2), es el «Santo de Israel» y es nuestro «Salvador» (v. 3).
Al considerar las promesas de Dios, que estas te alienten. Y mientras Él provee lo que necesitas, puedes alentar a otros. La caja de los versículos no costó mucho, pero su impacto fue invalorable. Aun después de cinco años, la familia sigue apreciando algunos de esos versículos. Brent Hackett - Pan Diario

Tentado y probado

A Esteban le encanta la libertad y flexibilidad que le da su trabajo como chofer de alquiler privado. Entre otras cosas, puede comenzar y dejar en cualquier momento, y no tiene que rendir cuentas a nadie de su tiempo y movimientos. Pero dijo que, irónicamente, esa es la parte más difícil.
«En este trabajo, es tan fácil empezar una relación extramatrimonial —admitió con franqueza—. Recojo a todo tipo de pasajeros, y nadie, incluso mi esposa, sabe dónde estoy». Explicó que no es fácil resistir esa tentación y que muchos de sus compañeros cayeron en eso. «Lo que me detiene es considerar lo que Dios pensaría y cómo se sentiría mi esposa», dijo.
Nuestro Dios conoce nuestras debilidades, deseos y la facilidad con que somos tentados. Pero, como nos recuerda 1 Corintios 10:11-13, podemos pedirle que nos ayude. Pablo afirma: «fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar» (v. 13). Esa «salida» podría ser un temor saludable a las consecuencias, una conciencia culposa, el recuerdo de un texto bíblico, una distracción oportuna o alguna otra cosa. Al pedirle fuerzas a Dios, el Espíritu desviará nuestra vida de la tentación y nos ayudará a ver la salida que Él nos da. Leslie Koh - Pan Diario

El espíritu navideño

En un almuerzo de Navidad en nuestra iglesia, celebramos las culturas de los invitados internacionales. Allí aplaudí alegremente junto al sonido de la darbuka (una especie de tambor) y el oud (instrumento parecido a una guitarra), mientras la banda interpretaba el tradicional villancico de Oriente Medio, Laylat al-Milad, que significa «Noche de Navidad». La letra recuerda a los oyentes que el espíritu de Navidad se halla en servir a otros, ofreciendo agua a una persona sedienta o consolando a alguien que llora.
Es probable que este villancico esté basado en el elogio de Jesús a sus seguidores por acciones que hicieron por él: proveerle comida cuando tenía hambre, bebida cuando tenía sed, y compañía y cuidado cuando estaba enfermo y solo (Mateo 25:34-36). Las personas de la parábola se sorprendieron porque pensaban que no habían hecho nada de eso por Cristo. Él respondió: «en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis» (v. 40). Durante esta temporada, el aliento a participar del espíritu navideño suele ser un impulso a expresar una actitud festiva. Laylat al-Milad nos recuerda que podemos poner en práctica este espíritu al ocuparnos de otros. Y sorprendentemente, cuando lo hacemos, no solo servimos a otros sino a Jesús también. Lisa Samra - Pan Diario

Personas que animan

«Puro ánimo». Esto dijo J. R. R. Tolkien para describir el apoyo que su amigo y colega C. L. Lewis le brindó mientras él escribía la épica trilogía El señor de los anillos. El trabajo de Tolkien había sido meticuloso y exigente, y había escrito a máquina más de dos veces los extensos manuscritos. Cuando se los envió a Lewis, este respondió: «Todos los largos años que invertiste en esto valieron la pena».
Quizá quien más se destacó en las Escrituras por dar ánimo fue José, de Chipre; más conocido como Bernabé (que significa «Hijo de consolación»), el nombre que le pusieron los apóstoles (Hechos 4:36). Fue él quien abogó por Pablo ante ellos (9:27). Más tarde, cuando los gentiles empezaron a poner su fe en Jesús, Lucas nos dice que Bernabé «se regocijó y animaba a todos para que con corazón firme permanecieran fieles al Señor» (11:23 lbla). Lo describe como «varón bueno, y lleno del Espíritu Santo y de fe»; y que gracias a él: «una gran multitud fue agregada al Señor» (v. 24).
El valor de las palabras de ánimo es inconmensurable. Cuando brindamos palabras de fe y amor a otros, Dios puede moverse a través de lo que compartimos, para transformar la vida de alguien para siempre. ¡Que Él nos ayude a dar «puro ánimo» a alguien hoy! James Banks - Pan Diario

Buena reputación para Cristo

Mientras estudiaba en la Universidad Estatal de Florida, Charlie Ward competía en dos deportes. En 1993, el joven mariscal de campo ganó el trofeo Heisman como mejor jugador de fútbol americano universitario del país, y también se destacó en el baloncesto.
Un día, durante una charla previa a un partido, el entrenador de baloncesto dijo unas palabrotas. Como vio que Charlie estaba incómodo, preguntó: «¿Qué pasa, Charlie?». Y Ward contestó: «Entrenador, el entrenador Bowden [del equipo de futbol] no usa esa clase de lenguaje y consigue que juguemos de la mejor manera».
Al reflejar el carácter de Cristo, Charlie pudo hablarle amablemente a su entrenador sobre ese asunto. Es más, el entrenador le dijo a un periodista sobre esa conversación: «Es casi como si un ángel te estuviera mirando».
Una buena reputación ante los incrédulos y un testimonio fiel para Cristo son difíciles de mantener. Pero los creyentes pueden volverse más parecidos a Él con su ayuda y guía. En Tito 2, a los jóvenes —y a todos los creyentes— se los llama a ser «prudentes» (v. 6) y a mostrar «integridad, […] palabra sana e irreprochable» (vv. 7-8).
Al vivir así, no solo honraremos a Cristo, sino que también desarrollaremos una gran reputación. Entonces, las personas tendrán una razón para oír lo que decimos. Dave Branon - Pan Diario