Consejo sabio

Cuando se incendió el techo de la Catedral de Notre Dame, en 2019, las vigas de madera y las láminas de plomo formaron un horno tan caliente que no se pudo contener. Tras caer dramáticamente la aguja de la catedral, la atención se dirigió a los campanarios. Si los marcos de madera de las gigantes campanas de hierro se quemaban, colapsarían las dos torres y la catedral quedaría en ruinas.
El general Gallet, comandante del departamento de bomberos de París, hizo alejar a su gente, pensando qué hacer después. Un bombero llamado Remi se le acercó nervioso y dijo: «Respetuosamente, general, propongo que lancemos agua por el exterior de las torres». Dada la fragilidad del edificio, la idea fue rechazada, pero Remi insistió. Pronto, el general tuvo que decidir: seguir el consejo del joven bombero o dejar que la catedral se desmoronara.
La Escritura habla mucho de aceptar consejos. No siempre se trata de mayores aconsejando a jóvenes (Proverbios 6:20-23), sino que agrega: «el que obedece al consejo es sabio» (12:15), las guerras se ganan con él (24:6) y solo los necios no lo escuchan (12:15). Los sabios los escuchan, sin importar la edad o el rango de quienes los dan. ¿Para qué necesitas un buen consejo hoy? A veces, Dios guía a través de los labios de un joven. Sheridan Voysey - Pan Diario

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