En una pequeña comunidad agrícola, las noticias viajan rápido. Varios años después de que el banco vendiera la granja que la familia de David había poseído por décadas, se enteró de que la propiedad se pondría a la venta. Después de ahorrar con mucho sacrificio, David llegó a la subasta, donde había casi 200 granjeros locales. ¿Podría ofrecer lo suficiente? Hizo la primera oferta, respirando profundo mientras el subastador llamaba a ofrecer más. La multitud se mantuvo en silencio hasta que se oyó el golpe del martillo. Los demás granjeros pusieron la necesidad de David y su familia por encima de su propio progreso económico.
Esta historia de bondad sacrificial demuestra cómo insta Pablo a vivir a los seguidores de Cristo. Nos advierte de conformarnos a los estándares de este mundo (Romanos 12:2) y priorizar nuestros deseos a las necesidades de otros. A medida que el Espíritu Santo renueva nuestra mente, podemos responder con el amor y las motivaciones que honran a Dios. Colocar primero a los demás nos ayuda a evitar sobrevalorarnos, al recordar que somos parte de algo más grande: la iglesia (vv. 3-4).
El Espíritu Santo ayuda a los creyentes a entender y obedecer las Escrituras, y nos capacita para amar y dar con generosidad, para avanzar juntos en unidad. Xochitl Dixon - Pan Diario
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