Jamás olvidado


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Cuando pensamos en misioneros pioneros del pasado, el nombre George Liele (1750-1820) no viene a la mente. Tal vez debería. Nacido en la esclavitud, conoció a Cristo y obtuvo su libertad antes de la Guerra de la Independencia de Estados Unidos. Llevó el mensaje de Jesús a los esclavos en Jamaica y fundó dos iglesias afroamericanas en Georgia, Estados Unidos, una de las cuales es considerada la «iglesia madre de los bautistas negros».
Quizá muchos hayan olvidado su notoria vida de servicio a Dios, pero Dios nunca olvidará su obra espiritual. Tampoco la obra que tú haces para Él. El libro de Hebreos nos alienta, diciendo: «Dios no es injusto para olvidar vuestra obra y el trabajo de amor que habéis mostrado hacia su nombre, habiendo servido a los santos y sirviéndoles aún» (6:10). Nunca se puede subestimar la misericordia de Dios, porque Él conoce y recuerda todo lo que se hace en su nombre. Por eso, Hebreos también nos alienta a ser «imitadores de aquellos que por la fe y la paciencia heredan las promesas» (v. 12). Si servimos sin ser vistos en nuestra iglesia o comunidad, sería fácil pensar que no se aprecia nuestro trabajo. No te desalientes. Aunque los que te rodean no lo reconozcan ni recompensen, Dios es fiel y nunca nos olvidará. Bill Crowder - Pan Diario

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