El poder del amor

Dos octogenarios, él de Alemania y ella de Dinamarca, eran una pareja insólita. Cada uno había disfrutado 60 años de matrimonio, antes de enviudar. Aunque vivían a solo 15 minutos de distancia, sus casas estaban en países distintos. Aun así, se enamoraron y pasaban tiempo juntos. Lamentablemente, en 2020, por el coronavirus, el gobierno danés cerró la frontera. Sin intimidarse, todos los días a las tres de la tarde, se reunían para hacer un picnic en un espacio tranquilo, sentado cada uno de su lado. «Estamos aquí por amor», explicó el hombre. Su amor era más fuerte que las fronteras, más poderoso que la pandemia.
Salomón, en Cantar de los Cantares, describe maravillosamente el poder invencible del amor: «fuerte es como la muerte el amor» (8:6). Nadie escapa a la muerte; es un final inevitable. No obstante, el amor es igual de fuerte. Y aún más, «sus brasas, [son] brasas de fuego, fuerte llama» (v. 6). Tal como el fuego incontrolable, el amor es imposible de contener. «Las muchas aguas no podrán apagar el amor, ni lo ahogarán los ríos» (v. 7). El amor humano verdadero y sin egoísmo puede asemejarse a eso, pero solo el amor de Dios ofrece tal poder tenaz y profundidad ilimitada. Lo más asombroso es que Él nos ama a cada uno con ese amor inextinguible. Winn Collier - Pan Diario

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