Sin palabras, solo música y movimiento. Durante 24 horas, en medio de la pandemia de COVID-19, miles de personas de todo el mundo participaron de una maratón de Zumba. Esos individuos diversos pudieron moverse juntos sin barreras de idiomas. ¿Por qué? Porque los instructores del ejercicio, creado a mediados de la década de 1990 por un colombiano, usaban señales no verbales para comunicarse. Los líderes se movían, y los alumnos los seguían, sin pronunciar palabras ni gritar.
A veces, las palabras se interponen y crean barreras. Pueden causar confusión como la de los corintios, tal como se observa en la primera carta que les escribió Pablo. Una confusión provocada por opiniones diferentes sobre comer determinados alimentos (1 Corintios 10:27-30). Pero nuestras acciones pueden trascender las barreras y la confusión. Como dice Pablo, debemos mostrarle a la gente cómo seguir a Jesús con nuestro proceder, buscando «el [beneficio] de muchos» (vv. 32-33). Invitamos al mundo a creer en Él cuando imitamos el ejemplo de Cristo (11:1).
Alguien dijo: «Predica el evangelio todo el tiempo. Usa palabras cuando sea necesario». Que nuestras acciones muestren a otros la realidad de nuestra fe. Y que nuestras palabras y acciones sean «todo para la gloria de Dios» (10:31). Katara Patton - Pan Diario
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