El lirón movió la nariz… algo delicioso estaba cerca. El aroma lo guio a un comedero lleno de semillas. El lirón trepó, se deslizó por la puerta y comió sin parar toda la noche. Solo por la mañana se dio cuenta del problema en el que estaba. Los pájaros lo picoteaban a través de la puerta del comedero, pero atascado de semillas, tenía el doble de tamaño y no podía escapar.
Las puertas pueden llevarnos a lugares hermosos… o peligrosos. En Proverbios 5, Salomón aconseja específicamente evitar la tentación sexual. Dice que aunque el pecado sexual puede ser seductor, lleva a problemas si se persigue (5:3-6). Es mejor mantenerse alejado, porque si atraviesas esa puerta, quedarás atrapado, perderás la honorabilidad y extraños te robarán tu riqueza (vv. 7-11). En cambio, se nos aconseja disfrutar de la intimidad con nuestro cónyuge (vv. 15-20). Y el consejo puede tener una aplicación más amplia (vv. 21-23). Ya sea comer de más, comprar de más o cualquier otra cosa, Dios puede ayudarnos a evitar la puerta que lleva a esa trampa. El lirón se habrá alegrado cuando el dueño de casa lo encontró y lo liberó. Felizmente, la mano de Dios está siempre dispuesta a liberarnos. Pero en primer lugar, recurramos a su fortaleza para evitar la puerta que nos hace caer en la trampa. Sheridan Voysey - Pan Diario
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