Aunque, por lo general, Patricio no llevaba dinero encima, sintió que Dios lo guiaba a meter un billete de cinco dólares en el bolsillo antes de salir de su casa. Durante el almuerzo, en la escuela donde trabajaba, entendió por qué Dios lo había preparado para satisfacer una necesidad urgente. En medio del bullicio, oyó decir: «Esteban necesita cinco dólares para poner en su cuenta y poder almorzar el resto de la semana». ¡Imagina la emoción de Patricio al dar su dinero para ayudar a Esteban!
En Tito, Pablo les recuerda a los creyentes en Jesús que no eran salvos «por obras de justicia que [hubieran] hecho» (3:5), sino que debían «[procurar] ocuparse en buenas obras» (v. 8; ver v. 14). La vida puede ser extremadamente activa y agitada; y ocuparnos de nuestro bienestar, agotador. Sin embargo, como creyentes en Cristo, tenemos que estar «dispuestos para toda buena obra» (2 Timoteo 2:21). En lugar de preocuparnos por lo que no tenemos o no podemos hacer, pensemos en qué tenemos y podemos hacer con la ayuda de Dios. Al hacerlo, ayudamos allí donde otros necesitan y honramos al Señor. «Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos» (Mateo 5:16). Arthur Jackson - Pan Diario

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