Amar a tus seres queridos

Amos era un extrovertido autoritario y Daniel, un solitario inseguro. De alguna manera, estos genios excéntricos se volvieron íntimos amigos. Pasaron una década riendo y aprendiendo juntos. Un día, su trabajo recibiría un Premio Nobel. Pero Daniel se cansó del egocentrismo de Amos y le dijo que dejarían de ser amigos.
Tres días después, Amos llamó con una noticia terrible. Le habían diagnosticado cáncer y le daban seis meses de vida. A Daniel se le rompió el corazón. «Somos amigos —dijo—, no importa lo que pienses».
Pablo era un visionario duro y Bernabé era un alentador tierno. El Espíritu los juntó y los envió a un viaje misionero (Hechos 13:2-3). Predicaron y fundaron iglesias, hasta que discreparon sobre Marcos. Bernabé quería darle una segunda oportunidad, pero Pablo dijo que ya no era confiable. Entonces, se separaron (15:36-41). Finalmente, Pablo perdonó a Marcos. Concluyó tres cartas con saludos de su parte o elogiándolo (Colosenses 4:10; 2 Timoteo 4:11; Filemón 24). No sabemos qué pasó con Bernabé. ¿Vivió lo suficiente para reconciliarse con Pablo en esta vida? Espero que sí. Sea cual sea tu situación hoy, acércate a aquellos con quienes tuviste un desencuentro. Este el momento de mostrarles y decirles cuánto los amas. Mike Wittmer - Pan Diario

Nunca digas «no puedo»

Jana nació sin piernas y abandonada en un hospital. Sin embargo, dice que ser dada en adopción fue una bendición. «Estoy aquí por las personas que se volcaron a mí». Su familia adoptiva la ayudó a ver que había «nacido así por una razón». Le enseñaron a «nunca decir “no puedo”» y la alentaron en todos sus emprendimientos… ¡incluido convertirse en una acróbata y trapecista talentosa! Su actitud ante los desafíos es: «¿Cómo enfrento esto?», y motiva a otros a hacer lo mismo.
La Biblia narra historias de muchas personas que Dios utilizó que parecían incapaces o ineptas para su llamado. Moisés es un ejemplo clásico. Cuando Dios lo llamó para que sacara a los israelitas de Egipto, se negó (Éxodo 3:11; 4:1) y protestó: «Soy tardo en el habla y torpe de lengua» (v. 10). Dios respondió: «¿Quién dio la boca al hombre? ¿o quién hizo al mudo y al sordo […]? ¿No soy yo el Señor? Ahora pues, ve, y yo estaré con tu boca, y te enseñaré lo que hayas de hablar» (4:11-12). Cuando Moisés siguió protestando, Dios proveyó a Aarón para que hablara por él y le aseguró que los ayudaría (vv. 13-15).
Como Jana y Moisés, todos estamos aquí por una razón, y Dios nos ayudará en su gracia todo el tiempo. Pondrá personas que nos ayuden y nos dará todo lo necesario para vivir. Alyson Kieda - Pan Diario

Descansar en Dios


Dona un euro, haz clic en el botón amarillo. Dios te bendiga

Harriet Tubman no podía leer ni escribir. De adolescente, un cruel dueño de esclavos le produjo una lesión en la cabeza, lo que le generó convulsiones y pérdida temporal de la conciencia por el resto de su vida. Pero cuando escapó de la esclavitud, Dios la utilizó para rescatar a otros 300 esclavos.
Aquellos a quienes liberó la apodaron «Moisés». Hizo 19 viajes para rescatar a otros, y continuó haciéndolos aunque ofrecían una recompensa por su cabeza y su vida estaba en constante peligro. Era una creyente en Jesús consagrada, y llevaba un himnario y una Biblia en cada viaje, y hacía que otros le leyeran versículos, los cuales memorizaba y citaba a menudo. «Oraba todo el tiempo —decía— por mi trabajo, en todas partes; estaba siempre hablando con el Señor». También atribuía a Dios los éxitos más pequeños. Su vida era una expresión poderosa de la instrucción del apóstol Pablo a los primeros cristianos: «Estad siempre gozosos. Orad sin cesar. Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús» (1 Tesalonicenses 5:16-18).
Cuando descansamos en Dios todo el tiempo, vivimos dependientes de la oración y lo alabamos a pesar de las circunstancias, Él nos da la fortaleza para cumplir las tareas más desafiantes. James Banks - Pan Diario

Enfocar a Dios

Una cabriola es un giro elegante ejecutado por bailarines, tanto de ballet como modernos. Cuando era niña, me encantaba hacer cabriolas en mi clase de danza, girando sin parar hasta que me mareaba y caía al suelo. Cuando crecí, aprendí un truco que me ayudaba a mantener el equilibrio y el control llamado giros de cabeza (spotting): la identificación de un punto fijo para que mis ojos volvieran hacía allí cada vez que hacía un giro completo. Tener ese foco particular era todo lo que necesitaba para dominar mi cabriola con un final elegante.
Todos enfrentamos giros y vaivenes en la vida. Cuando nos enfocamos en nuestros problemas, todo parece inmanejable y nos genera un desequilibrio que lleva a una caída desastrosa. La Biblia nos recuerda que si mantenemos nuestra mente enfocada en Dios, Él nos guardará «en completa paz» (Isaías 26:3), lo cual significa que independientemente de los giros de la vida, podemos permanecer tranquilos, seguros de que Dios estará con nosotros. Él es «la fortaleza de los siglos» (v. 4), el «punto» supremo e inamovible donde fijar nuestros ojos. Mantengamos cada día nuestros ojos puestos en Él, nuestra Fortaleza, acercándonos en oración y estudiando sus promesas en las Escrituras. Kimya Loder - Pan Diario

Elevarse

Durante nuestra visita a un portaviones, el piloto explicó que un avión necesita un viento de 56 kilómetros por hora para despegar en una pista corta. Para alcanzar esa brisa constante, el capitán coloca la nave en contra del viento. «¿El viento no debería venir de atrás?», pregunté. Él contesto: «No. Las turbinas deben girar contra el viento. Es la única manera de lograr elevarse».
Dios llamó a Josué para que guiara a su pueblo en contra de los «vientos» que les aguardaban en la tierra prometida. Josué necesitaba dos cosas: interiormente, ser fuerte y valiente (Josué 1:7); y exteriormente, afrontar desafíos. Esto incluyó la tarea diaria de guiar a miles de israelitas, enfrentar ciudades amuralladas (6:1-5) y derrotas desmoralizadoras (7:3-5), el robo de Acán (vv. 16-26) y batallas continuas (caps. 10–11). El viento que soplaría contra el rostro de Josué elevaría su vida mientras confiara en las instrucciones de Dios. Dios dijo: «[cuida] de hacer conforme a toda la ley; […] de día y de noche meditarás en [este libro de la ley], para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien» (1:7-8).
¿Has decidido seguir los caminos de Dios siempre? Entonces, busca desafíos y tu espíritu se elevará. Mike Wittmer - Pan Diario