La pasión de Cristo

Antes de que Jim Caviezel protagonizara a Jesús en el filme La Pasión de Cristo, el director, Mel Gibson, le advirtió que el papel sería extremadamente difícil y podría afectar de forma negativa su carrera en Hollywood. Caviezel lo aceptó de todos modos, diciendo: «Pienso que tenemos que hacerlo, aunque sea difícil».
Durante el rodaje, Caviezel fue alcanzado por un rayo, perdió 20 kilos y fue azotado por error en una escena. Después, declaró: «No quería que la gente me viera a mí, sino a Jesús. Así se producirán las conversiones». Solo Dios sabe cuántos millones de espectadores experimentaron un cambio de vida.
La pasión de Cristo se refiere al período de mayor sufrimiento de Jesús, desde su entrada triunfal a Jerusalén el Domingo de Palmas, seguida de la traición, burla, azotes y crucifixión. Los relatos se encuentran en los cuatro Evangelios.
En Isaías 53, se predice su sufrimiento y el resultado: «Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados» (v. 5). Todos nosotros, «nos descarriamos como ovejas» (v. 6). Pero gracias a la muerte y resurrección de Jesús, tenemos paz con Dios. Su sufrimiento abrió el camino para estar con Él. Alyson Kieda - Pan Diario

Jesús, nuestro sustituto

Un muchacho rico de 20 años corría en una carrera de velocidad con su auto, cuando atropelló y mató a un peatón. Aunque lo condenaron a tres años de prisión, algunos creen que el hombre que compareció en la corte (y que después fue a la cárcel) fue un sustituto contratado por el conductor que cometió el delito. Este tipo de cosas ocurren en algunos países donde las personas alquilan a dobles para evitar pagar por sus delitos.
Esto puede sonar escandaloso e indignante, pero hace más de dos mil años, Jesús se convirtió en nuestro sustituto y «padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos» (1 Pedro 3:18). Como el sacrificio sin pecado, Jesús sufrió y murió una vez y para siempre por todos (Hebreos 10:10); por todos los que creen en Él. A diferencia de alguien hoy que decide sustituir a un delincuente para conseguir dinero, la muerte sustitutoria de Cristo en la cruz nos proveyó «esperanza», ya que entregó voluntaria y generosamente su vida por nosotros (1 Pedro 3:15, 18: Juan 10:15). Lo hizo para salvar el abismo entre nosotros y Dios. Que nos regocijemos y hallemos consuelo y confianza en esta profunda verdad: solo por la obra sustitutoria de Cristo podemos —nosotros, pecadores necesitados— tener una relación con nuestro Dios amado y completo acceso espiritual a Él. Marvin Williams - Pan Diario

Un nuevo mandamiento a amar

El Reino Unido tiene una tradición que comenzó allá por el siglo xiii, en la que los miembros de la familia real entregan regalos a los necesitados el día antes al Viernes Santo, llamado Jueves de Maundy [Maundy Thursday]. La práctica surge del significado de la palabra maundy, del latín mandatum, «mandamiento». El mandamiento que se conmemora es el nuevo que Jesús les dio a sus amigos la noche antes de morir: «Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros» (Juan 13:34).
Jesús fue un líder que asumió el papel de siervo cuando lavó los pies de sus amigos (v. 5). Luego, los llamó a hacer lo mismo: «Porque ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis» (v. 15). Y en un acto de sacrificio aún mayor, puso su vida muriendo en la cruz (19:30). En su misericordia y amor, se entregó para que pudieran disfrutar de la plenitud de la vida.
La tradición de la familia real británica continúa siendo un símbolo de seguir el gran ejemplo de Jesús. Tal vez no hayamos nacido en un lugar de privilegio, pero cuando ponemos nuestra fe en Jesús, nos volvemos miembros de la familia de Dios. Y también podemos mostrar nuestro amor poniendo en práctica este nuevo mandamiento, alcanzando a otros con interés, apoyo y gracia. Amy Pye - Pan Diario

Errar en lo básico

Durante años, McDonald´s dominó la comida rápida con su hamburguesa Cuarto de libra. En la década de 1980, una cadena rival maquinó una idea para destronar a la empresa de los arcos dorados. A&W ofreció la hamburguesa Tercio de libra —más grande— y la vendía al mismo precio. Pero no funcionó. Finalmente, la retiraron del menú. Las investigaciones revelaron que los consumidores malinterpretaron la matemática y pensaron que era más pequeña. Una gran idea fracasó por errar en lo básico.
Jesús advirtió de lo fácil que es errar en los conocimientos básicos. Los líderes religiosos, planeando atraparlo y desacreditarlo, inventaron un escenario hipotético y extraño sobre una mujer que había quedado viuda siete veces (Mateo 22:23-28). Jesús respondió diciendo que este complicado dilema no era un problema, sino que el verdadero problema era que ellos «[ignoraban] las Escrituras y el poder de Dios» (v. 29). Insistió en que la intención primordial de las Escrituras no era resolver acertijos filosóficos ni de lógica, sino guiarnos a conocer y amar a Jesús para tener «vida eterna» con Él (Juan 5:39). Aquellos líderes erraron en lo básico.
A menudo, nos pasa lo mismo. El objetivo principal de la Biblia es que tengamos un encuentro con el Jesús vivo. Sería angustioso perdérselo. Winn Collier - Pan Diario

Ama a Dios, amando a los demás

La familia Alba experimentó el raro caso del nacimiento de dos parejas de gemelos con solo trece meses de diferencia. ¿Cómo compatibilizaron sus responsabilidades parentales con sus trabajos? Con la ayuda de amigos y familiares. Los abuelos de ambos lados se ocupaban de un par de gemelos durante el día para que los padres pudieran trabajar y pagar el seguro médico. Una empresa donó pañales para un año. Sus compañeros de trabajo les cedieron sus licencias por enfermedad. En una entrevista en vivo, reconocieron que no podrían haberlo hecho sin la ayuda de la comunidad. ¡Incluso la periodista colaboró corriendo detrás de uno de los bebés durante el programa!
En Mateo 25:31-46, Jesús relata una parábola para señalar que, cuando servimos a los demás, servimos a Dios. Después de dar una lista de actos de servicio, como alimentar al hambriento, dar de beber al sediento, hospedar a los que no tienen techo, vestir a los desnudos y ayudar a sanar a los enfermos (vv. 35-36), concluye: «en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis» (v. 40).
Imaginar que Jesús es el receptor final de nuestra bondad es de verdad la motivación para servir a nuestros vecinos, familiares, iglesias y al mundo. Cuando amamos a los demás, amamos a Dios. Elisa Morgan - Pan Diario