Recuperar nuestro tiempo

Mi madre me contó que había decidido no ir a la universidad para poder casarse con mi padre, pero siempre se aferró a su sueño de convertirse en profesora de economía doméstica. Tres hijos más tarde, aunque nunca obtuvo un título universitario, llegó a ser auxiliar nutricionista del sistema de salud del estado de Luisiana. Elaboraba platos para mostrar opciones de comidas más saludables; algo muy parecido a enseñar economía doméstica. Cuando me compartió su sueño, proclamó que Dios ciertamente había escuchado sus oraciones y le había dado los deseos de su corazón.
La vida puede ser igual para nosotros. Nuestros planes van en una dirección, pero la realidad va en otra. Pero con Dios, nuestro tiempo y experiencia pueden volverse demostraciones hermosas de su compasión, amor y restauración. Dios le dijo al pueblo de Judá (Joel 2:21) que le restituiría sus años perdidos o destrozados por «la oruga» (v. 25). En nuestro caso, sigue ayudándonos en los desafíos y los sueños incumplidos que enfrentamos, porque servimos a un Dios redentor que recompensa nuestros sacrificios por Él (Mateo 19:29). Ya sea que enfrentemos un reto devastador o un tiempo de sueños sin cumplir, podemos clamar a Dios, quien restaura, y alabarlo. Katara Patton - Pan Diario

Zorras pequeñas

Un piloto no podía acomodar su té en el portavasos, así que lo puso sobre la consola central. Cuando el avión enfrentó una turbulencia, el líquido se derramó y apagó un motor. El vuelo fue desviado y aterrizó sin problema, pero cuando sucedió lo mismo dos meses después con un tripulante de otra aerolínea, el fabricante se dio cuenta de que había un problema. El avión cuesta 300.000.000 de dólares, pero los portavasos eran demasiado angostos. Este aparentemente pequeño error generó momentos angustiosos.
Algunos detalles pequeños pueden destruir los planes más grandiosos, por eso el hombre del Cantar de los Cantares insta a su amada a cazar «las zorras pequeñas, que echan a perder las viñas» de su amor (2:15). Las zorras que buscaban uvas eran difíciles de atrapar porque atacaban las vides y después desaparecían en la noche. Pero no hay que ignorarlas.
¿Qué amenaza tus relaciones más cercanas? Tal vez no sean grandes agravios, sino un pequeño comentario o desaire que socava la raíz de tu amor. La suma de estas cosas podría poner en peligro de muerte una amistad reciente o un matrimonio apasionado.
¡Que Dios nos ayude a cazar las zorras pequeñas! Si es necesario, pidamos perdón o perdonemos, y nutramos nuestras viñas con acciones afectuosas. Mike Wittmer - Pan Diario

Preparando un lugar para nosotros

Nuestra familia planeaba tener un perrito, así que mi hija de once años investigó durante meses. Sabía qué debía comer el perro y cómo incorporarlo a nuestro nuevo hogar… y millones de detalles más.
«Los nuevos cachorros se adaptan mejor —me dijo ella—, si se les muestra una habitación por vez». Entonces, le preparamos cuidadosamente un cuarto. Estoy seguro de que habrá sorpresas al criarlo, pero los agradables preparativos de mi hija no podrían haber sido más completos.
Su forma de canalizar la ansiosa espera de una mascota me recordó el anhelo de Cristo de compartir la vida con los que creían en Él, y su promesa de prepararles un hogar. Cerca del final de su ministerio terrenal, Jesús instó a sus discípulos a confiar en Él, diciéndoles: «creéis en Dios, creed también en mí» (Juan 14:1). Y luego prometió: «os [prepararé] lugar, […] para que donde yo estoy, vosotros también estéis» (v. 3).
Los discípulos pronto enfrentarían problemas, pero Jesús quería que supieran que estaba preparando un lugar para llevarlos con Él. No puedo evitar disfrutar de los preparativos cuidadosos de mi hija para el nuevo cachorro, pero solo puedo imaginar cuánto más se deleita nuestro Salvador en preparar detalladamente para cada hijo de Dios la vida eterna compartida con Él (v. 2). Adam Holz - Pan Diario

Muchas gracias, pero no

Una escuela cristiana para niños autistas recibió una gran donación de una empresa. Después de verificar que no incluía restricciones, se aceptó el dinero. Pero luego, la empresa pidió tener representación en el consejo, y la directora lo devolvió. Rehusó que se comprometieran los valores del colegio. Dijo: «Es más importante hacer la obra de Dios a la manera de Dios».
Hay muchas razones para rechazar la ayuda, y esta es una. Pero en la Biblia vemos otra. Cuando los judíos exiliados regresaron a Jerusalén, el rey Ciro les encomendó reedificar el templo (Esdras 3). Cuando sus vecinos dijeron: «Queremos ayudarlos en la reconstrucción del templo del Señor, pues también nosotros honramos al mismo Dios» (4:2 RVC), los líderes se negaron, ya que al aceptar el ofrecimiento, la integridad del proyecto de reconstrucción podría dar lugar a que la idolatría de sus vecinos se deslizara en su comunidad. Los israelitas tomaron la decisión correcta porque sus «vecinos» hicieron todo lo posible para frenar la construcción. Con la ayuda del Espíritu Santo y el consejo de creyentes sabios podemos desarrollar discernimiento, y decir que no a ofrecimientos amistosos que puedan esconder peligros espirituales. La obra de Dios hecha como Él quiere nunca carecerá de provisión. Poh Fang Chia - Pan Diario

Sin necesidad de una fórmula

Cuando Julia era joven, su bienintencionada maestra de escuela dominical entrenó a la clase para evangelizar, lo cual incluía memorizar versículos y una fórmula para compartir el evangelio. Con una amiga, lo probaron nerviosamente con otra amiga, temiendo olvidar un versículo o paso importante. Julia no recuerda si esa tarde concluyó con una conversión, pero supone que no. El enfoque pareció ser más dirigido a la fórmula que a la persona.
Ahora, años más tarde, Julia y su esposo están siendo un ejemplo para sus hijos del amor a Dios y compartiendo su fe de una manera más atrayente. Entienden la importancia de enseñarles sobre Dios, la Biblia y una relación personal con Jesús, pero lo hacen ejemplificando diariamente el amor a Dios y a las Escrituras. Demuestran qué significa ser la «luz del mundo» (Mateo 5:14), y alcanzan a otros mediante acciones bondadosas y palabras agradables. Al mostrar bondad en su estilo de vida, Julia y su esposo están preparando a sus hijos para que inviten a otros a compartir su fe. No necesitamos una fórmula para guiar a otros a Cristo. Lo más importante es que el amor a Dios brille y atraiga a través de nosotros. Cuando vivimos y compartimos su amor, Dios atrae a otros para que también lo conozcan. Alyson Kieda - Pan Diario