Un nuevo mandamiento a amar

El Reino Unido tiene una tradición que comenzó allá por el siglo xiii, en la que los miembros de la familia real entregan regalos a los necesitados el día antes al Viernes Santo, llamado Jueves de Maundy [Maundy Thursday]. La práctica surge del significado de la palabra maundy, del latín mandatum, «mandamiento». El mandamiento que se conmemora es el nuevo que Jesús les dio a sus amigos la noche antes de morir: «Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros» (Juan 13:34).
Jesús fue un líder que asumió el papel de siervo cuando lavó los pies de sus amigos (v. 5). Luego, los llamó a hacer lo mismo: «Porque ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis» (v. 15). Y en un acto de sacrificio aún mayor, puso su vida muriendo en la cruz (19:30). En su misericordia y amor, se entregó para que pudieran disfrutar de la plenitud de la vida.
La tradición de la familia real británica continúa siendo un símbolo de seguir el gran ejemplo de Jesús. Tal vez no hayamos nacido en un lugar de privilegio, pero cuando ponemos nuestra fe en Jesús, nos volvemos miembros de la familia de Dios. Y también podemos mostrar nuestro amor poniendo en práctica este nuevo mandamiento, alcanzando a otros con interés, apoyo y gracia. Amy Pye - Pan Diario

Errar en lo básico

Durante años, McDonald´s dominó la comida rápida con su hamburguesa Cuarto de libra. En la década de 1980, una cadena rival maquinó una idea para destronar a la empresa de los arcos dorados. A&W ofreció la hamburguesa Tercio de libra —más grande— y la vendía al mismo precio. Pero no funcionó. Finalmente, la retiraron del menú. Las investigaciones revelaron que los consumidores malinterpretaron la matemática y pensaron que era más pequeña. Una gran idea fracasó por errar en lo básico.
Jesús advirtió de lo fácil que es errar en los conocimientos básicos. Los líderes religiosos, planeando atraparlo y desacreditarlo, inventaron un escenario hipotético y extraño sobre una mujer que había quedado viuda siete veces (Mateo 22:23-28). Jesús respondió diciendo que este complicado dilema no era un problema, sino que el verdadero problema era que ellos «[ignoraban] las Escrituras y el poder de Dios» (v. 29). Insistió en que la intención primordial de las Escrituras no era resolver acertijos filosóficos ni de lógica, sino guiarnos a conocer y amar a Jesús para tener «vida eterna» con Él (Juan 5:39). Aquellos líderes erraron en lo básico.
A menudo, nos pasa lo mismo. El objetivo principal de la Biblia es que tengamos un encuentro con el Jesús vivo. Sería angustioso perdérselo. Winn Collier - Pan Diario

Ama a Dios, amando a los demás

La familia Alba experimentó el raro caso del nacimiento de dos parejas de gemelos con solo trece meses de diferencia. ¿Cómo compatibilizaron sus responsabilidades parentales con sus trabajos? Con la ayuda de amigos y familiares. Los abuelos de ambos lados se ocupaban de un par de gemelos durante el día para que los padres pudieran trabajar y pagar el seguro médico. Una empresa donó pañales para un año. Sus compañeros de trabajo les cedieron sus licencias por enfermedad. En una entrevista en vivo, reconocieron que no podrían haberlo hecho sin la ayuda de la comunidad. ¡Incluso la periodista colaboró corriendo detrás de uno de los bebés durante el programa!
En Mateo 25:31-46, Jesús relata una parábola para señalar que, cuando servimos a los demás, servimos a Dios. Después de dar una lista de actos de servicio, como alimentar al hambriento, dar de beber al sediento, hospedar a los que no tienen techo, vestir a los desnudos y ayudar a sanar a los enfermos (vv. 35-36), concluye: «en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis» (v. 40).
Imaginar que Jesús es el receptor final de nuestra bondad es de verdad la motivación para servir a nuestros vecinos, familiares, iglesias y al mundo. Cuando amamos a los demás, amamos a Dios. Elisa Morgan - Pan Diario

Siguiente paso de amor

¿Qué haría que alguien ayude a un competidor? Para Adolfo, el dueño de un restaurante, fue la oportunidad de alentar a otros en su mismo oficio a adaptarse a las regulaciones por el Covid. Conocía personalmente los desafíos de operar un negocio durante una pandemia. Alentado por la generosidad de otro negocio local, Adolfo gastó su propio dinero para comprar más de 2.000 dólares en tarjetas de regalo para darles a sus clientes para que las usaran en otros restaurantes. Esta sí que es una expresión de amor, no solo en palabras sino en acción.
Basándose en la expresión suprema de amor demostrada por la disposición de Jesús a entregar su vida por la humanidad (1 Juan 3:16), Juan alienta a sus lectores a dar también el paso siguiente y poner el amor en acción. Para él, «poner nuestras vidas por los hermanos» (v. 16) significa demostrar la misma clase de amor que ejemplificó Jesús, lo que mayormente se expresa mediante acciones prácticas diarias, como compartir los bienes materiales. No era suficiente amar con palabras; el amor exige obras sinceras y significativas (v. 18).
Poner el amor en acción puede ser difícil porque podría implicar un sacrificio personal por otra persona, pero con el poder del Espíritu, podemos dar el siguiente paso de amor. Lisa Samra - Pan Diario

Confianza feliz

Una mujer rescató a Rudy de un refugio de animales y el perro se volvió su compañero. Durante diez años, durmió tranquilamente junto a la cama de Linda, pero luego, empezó a saltar a su lado y lamerle la cara. Linda lo regañaba, pero todas las noches, Rudy hacía lo mismo. «Poco después, saltaba sobre mi falda y me lamía la cara cada vez que me sentaba», dijo ella.
Cuando planeaba llevar a Rudy para que le enseñaran a obedecer, comenzó a preguntarse por qué la lamía siempre en el mismo lugar. Cohibida, Linda fue al médico, quien le descubrió un tumor óseo microscópico. Le dijo que si hubiese esperado más, probablemente habría muerto. Linda confió en los instintos de Rudy, y se alegró de haberlo hecho.
Las Escrituras nos repiten que confiar en Dios trae vida y gozo. «Bienaventurado el hombre que puso en el Señor su confianza», escribe el salmista (40:4). Otra traducción resalta aún más este concepto: «Bienaventurado el hombre que puso al Señor por su confianza» (v. 4 RVA). En los salmos, bienaventurado implica abundancia: un gozo efervescente, que desborda. Cuando confiamos en Dios, el resultado final es una felicidad profunda y genuina. Esta confianza tal vez no se logre fácilmente, y los resultados no sean como imaginamos. Pero estaremos felices de haber confiado en el Señor. Winn Collier - Pan Diario