El verdadero hogar del corazón

«Bobby, el perro maravilla» era un collie mestizo que se perdió mientras su familia estaba de vacaciones a más de 4.000 kilómetros de su casa. Buscaron a su amada mascota por todas partes, pero regresaron con el corazón roto.
Seis meses después, el desaliñado pero decidido Bobby se presentó en la puerta de la casa de sus dueños. De alguna manera, recorrió el largo y peligroso camino, cruzando ríos, desiertos y montañas nevadas para volver con aquellos que amaba.
Su hazaña inspiró libros, películas y un mural en su ciudad natal. Su devoción estremece, quizá porque Dios puso un anhelo aún más profundo en nuestro corazón. El teólogo Agustín lo describió así: «Nos has hecho tuyos, y nuestro corazón está inquieto hasta que repose en ti». Este mismo anhelo lo expresa David en oración mientras se escondía de sus perseguidores: «Dios, Dios mío eres tú; de madrugada te buscaré; mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela, en tierra seca y árida» (Salmo 63:1).
David alabó a Dios porque «mejor es [su] misericordia que la vida» (v. 3). ¡Nada se compara con conocerlo! Por medio de Jesús, Dios ha abierto el camino para que volvamos a casa, a su amor perfecto… sin importar lo lejos que hayamos estado. Al acudir a Él, encontramos el verdadero hogar de nuestro corazón. James Banks - Pan Diario

La prueba del espejo

«¿Quién está en el espejo?», les preguntó a los niños la psicóloga que realizaba la prueba de autorreconocimiento. Por lo general, hasta el año y medio, los niños no se asocian con la imagen en el espejo. Pero a medida que crecen, entienden que se están mirando a sí mismos. El autorreconocimiento es una señal importante de crecimiento y maduración saludables.
El crecimiento también es importante para los creyentes en Cristo. Santiago bosqueja una prueba de reconocimiento similar. El espejo es «la palabra de verdad» de Dios (Santiago 1:18). Cuando leemos las Escrituras, ¿qué vemos? ¿Nos reconocemos cuando describen el amor y la humildad? ¿Vemos nuestras acciones cuando leemos lo que Dios nos manda hacer? Cuando miramos nuestro corazón y probamos nuestras acciones, las Escrituras pueden ayudarnos a reconocer si estamos acordes a lo que Dios desea para nosotros o si tenemos que arrepentirnos y cambiar algo. Santiago nos advierte de no leer simplemente la Palabra de Dios e irnos, «engañándoos a [nosotros] mismos» (v. 22), olvidando lo que absorbimos. La Biblia nos da el mapa para vivir sabiamente, según los planes de Dios. A medida que la leamos, meditemos en ella y la digiramos, podemos pedirle a Dios que nos dé ojos para ver dentro de nuestro corazón y fortaleza para cambiar. Katara Patton - Pan Diario

Gracia mansa de Dios

«Di toda la verdad, pero dila sesgadamente», escribió la poeta Emily Dickinson, sugiriendo que, como la verdad y la gloria de Dios son algo «demasiado brillante» para que los seres humanos vulnerables las entiendan o las reciban por completo de una vez, es mejor que compartamos la gracia y la verdad divinas de formas «sesgadas»; es decir, mansas, indirectas. Porque «la Verdad debe resplandecer gradualmente / o todo hombre será ciego».
El apóstol Pablo presentó un argumento similar en Efesios 4, cuando instó a los creyentes a comportarse «con toda humildad y mansedumbre» y «[soportarse] con paciencia los unos a los otros en amor» (v. 2). El fundamento para la mansedumbre y la gracia entre los creyentes es la forma bondadosa con la que Cristo nos trata. En su encarnación (vv. 9-10), Jesús se reveló con la mansedumbre y docilidad que las personas necesitaban para confiar en Él y recibirlo.
Y todavía continúa revelándose así, al capacitar a sus hijos del modo que lo necesitan para seguir creciendo y madurando; «para la edificación del cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto» (vv. 12-13). A medida que crecemos, menos buscamos esperanza en otras cosas (v. 14) y más seguimos el ejemplo de Jesús (vv. 15-16). Monica La Rose - Pan Diario

Observa el fruto

En un programa de entretenimiento de la televisión estadounidense, un panel de cuatro celebridades formula preguntas a tres individuos que declaran ser la misma persona. Por supuesto, dos son impostores, los cuales tergiversan la verdad y hacen que a los panelistas les resulte difícil adivinar quién es la persona correcta.
Discernir quién es quién en lo que respecta a los «falsos maestros» es muy diferente a las humoradas de un juego en la televisión, pero puede ser igualmente desafiante, aunque infinitamente más importante. Los «lobos rapaces» suelen presentársenos «vestidos de ovejas», y Jesús advierte a los sabios a protegerse de ellos (Mateo 7:15). La mejor prueba no está en hacer muchas preguntas buenas, sino en tener buenos ojos. Observa el fruto que producen, porque esta es la manera en que los reconocerás (vv. 16-20).
Las Escrituras nos ayudan a ver el fruto bueno y el malo. El bueno se caracteriza por tener «amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza» (Gálatas 5:22-23). Tenemos que prestar suma atención porque los lobos actúan engañando. Pero como creyentes —los cuales están llenos del Espíritu— servimos al verdadero buen Pastor, «lleno de gracia y de verdad» (Juan 1:14). James Banks - Pan Diario

Adónde acudir

En la escuela secundaria, todos admiraban la actitud de llevarse bien con todos y el talento deportivo de Juan. Después de asistir a una iglesia local, decidió seguir a Jesús. Hasta entonces, había tenido problemas familiares y había usado drogas para calmar su dolor. Durante un tiempo, luego de su conversión, todo parecía andar bien, pero, años después, comenzó a drogarse otra vez. Sin una ayuda adecuada y un tratamiento permanente, finalmente murió por una sobredosis.
Es fácil volver a lo conocido cuando enfrentamos dificultades. Cuando los israelitas previeron el ataque asirio, volvieron a buscar ayuda en los egipcios… sus antiguos esclavizadores (Isaías 30:1-5). Dios predijo que eso sería desastroso, pero siguió protegiéndolos a pesar de esa mala decisión. Isaías expresó el sentir de Dios: «el Señor espera para tener piedad de vosotros, y por eso se levantará para tener compasión de vosotros» (v. 18 NBLA). Esta es la actitud de Dios hacia nosotros, aun cuando decidimos mirar hacia otro lado para adormecer nuestro dolor. Él quiere ayudarnos, sin que nos perjudiquemos con hábitos que crean dependencia. Ciertas sustancias y acciones nos tientan con una sensación de alivio inmediato, pero Dios quiere brindar la sanidad genuina al caminar cerca de Él. Jennifer Schuldt - Pan Diario