En un artículo sobre consejería, Hannah Schell explica que los mentores necesitan apoyar, desafiar e inspirar, pero «primero, y quizá más que nada, un buen mentor te ve […]. El reconocimiento, no en términos de recompensa o promoción sino en el sentido de simplemente “ser vistos”, es una necesidad humana básica». Las personas necesitan que las reconozcan, las conozcan y crean en ellas.
En el Nuevo Testamento, Bernabé, cuyo nombre significa «hijo de consolación», tenía facilidad para «ver» a quienes lo rodeaban. En Hechos 9, estuvo dispuesto a darle una oportunidad a Saulo (llamado después Pablo; 13:9) cuando los otros discípulos «le tenían miedo» (v. 26) porque había perseguido a los creyentes en Jesús (8:3) y no creían «que fuese discípulo» (9:26).
Más tarde, Pablo y Bernabé discreparon sobre llevar a Marcos con ellos a «visitar a los hermanos en todas las ciudades en que [habían] anunciado la palabra del Señor» (15:36), porque anteriormente los había abandonado.
Bernabé dedicó tiempo para «ver» a Pablo y a Marcos. Quizá como Bernabé, podemos reconocer el potencial en otra persona, o somos nosotros los que necesitamos un mentor espiritual. Pidámosle a Dios que nos guíe a quiénes alentar o a aquellos que nos brinden aliento. Julie Schwab - Pan Diario