Justicia y Jesús

Augusto César, el primer emperador romano, quiso que lo conocieran como un gobernante de la ley y el orden. Aunque construyó su imperio con el trabajo esclavo, las conquistas militares y los sobornos financieros, restauró una medida de proceso legal y dio a sus ciudadanos a Iustitia, una diosa a la que nuestro sistema actual denomina Dama de la Justicia. También promulgó un censo que llevó a María y José a Belén, para el nacimiento del largamente esperado gobernante cuya grandeza llegaría hasta los confines de la tierra (Miqueas 5:2-4).
Lo que nadie imaginó es que un Rey mucho más grande viviría y moriría para mostrar cómo es la justicia verdadera. Siglos antes, en la época del profeta Miqueas, el pueblo de Dios lo había perdido de vista y vuelto a una cultura de mentiras, violencia y «tesoros de impiedad» (6:10-12). En su amor, el Señor anhelaba mostrarles qué significaba hacer el bien y andar con humildad (v. 8).
Fue necesario un Rey Siervo para personificar la clase de justicia que anhelaban las personas dolidas, olvidadas y desamparadas. Jesús cumplió la profecía de Miqueas para que se restableciera la relación entre Dios y las personas, y unas con otras. No sería como la ley y el orden impuestos por el César, sino en la libertad del espíritu de nuestro Rey Jesús. Mart DeHaan - Pan Diario

Con imperfecciones y todo


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Oliver Cromwell, conocido como el «Protector de Inglaterra», fue comandante del ejército en el siglo xvii. En aquellos tiempos, era habitual que se pintaran retratos de personas importantes y que un artista evitara mostrar los aspectos menos atractivos del rostro. Sin embargo, Cromwell no quería ninguna mejora que lo hiciera lucir bien, y le advirtió al artista: «Debe pintarme tal como soy —con imperfecciones y todo—, o no le pagaré».
Al parecer, el artista accedió. El retrato muestra un par de notorias imperfecciones faciales, las cuales, en la actualidad, serían sin duda atenuadas con filtros antes de publicarlas en las redes sociales.
Las personas deberían ser aceptadas tal como son, con imperfecciones y todo: faltas, actitudes y asuntos desagradables. En algunos casos, sentimos que es una tarea demasiado difícil. Pero si miramos profundamente nuestro interior, tal vez encontremos algunos aspectos bastante poco atractivos en nuestro carácter.
Gracias a Dios que Él perdona nuestras «imperfecciones». Y en Colosenses 3, se nos enseña a mostrar favor hacia los demás, siendo más pacientes, bondadosos y compasivos, incluso con los difíciles de amar. Nos insta a perdonar y amar como Dios nos perdona y nos ama; con imperfecciones y todo (vv. 12-13). Cindy Kasper - Pan Diario

Canción de amor

Es sábado por la tarde en un parque tranquilo junto a un río. Los corredores pasan, las cañas de pescar se agitan, las gaviotas pelean por los peces y los paquetes de patatas fritas, y mi esposa y yo estamos sentados observando a una pareja. Son de piel oscura, con poco menos de 50 años de edad. Ella lo mira a los ojos, mientras él, totalmente absorto, le canta una canción de amor en su idioma, que la brisa hace que todos escuchemos.
Ese episodio encantador me hizo pensar en el libro de Sofonías. Al principio, tal vez te preguntes por qué. En la época de Sofonías, el pueblo de Dios se había corrompido al inclinarse ante dioses falsos (1:4-5), y los profetas y sacerdotes se habían vuelto arrogantes y profanos (3:4). En gran parte del libro, Sofonías anuncia el juicio venidero de Dios, no solo sobre Israel sino sobre todas las naciones de la tierra (v. 8). Pero predice algo más. De ese período oscuro, emergerá un pueblo que amará a Dios de corazón (vv. 9-13), el cual será como una esposa en la que su amado se deleita: «se gozará sobre ti con alegría, callará de amor, se regocijará sobre ti con cánticos» (v. 17).
Creador, Padre, Guerrero, Juez. La Escritura usa muchos títulos para Dios. ¿Pero cuántos vemos a Dios como un Cantante con una canción de amor en sus labios para nosotros? Sheridan Voysey - Pan Diario

Enfrentar la indecisión

Vivimos en un mundo que ofrece muchísimas opciones: desde toallas de papel hasta seguros de vida. En 2004, el psicólogo Barry Schwartz escribió La paradoja de la elección, donde sostiene que si bien la libertad de elección es importante para nuestro bienestar, cuando las opciones son demasiadas, puede llevar a sobrecarga e indecisión. La indecisión puede ser debilitante al tomar decisiones importantes que afectan el curso de nuestra vida. Entonces, ¿cómo podemos vencer la indecisión y avanzar confiados en la vida cristiana?
Como creyentes en Cristo, buscar la sabiduría de Dios nos ayuda a enfrentar las decisiones difíciles. En toda situación, grande o pequeña, la Escritura nos instruye: «Fíate del Señor de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia» (Proverbios 3:5). Cuando dependemos de nuestro juicio, podemos confundirnos o preocuparnos por haber perdido un detalle importante o tomar la decisión equivocada. Pero si consultamos a Dios por respuestas, Él «enderezará [nuestras] veredas» (v. 6), dándonos claridad.
Dios no quiere que el peso de nuestras decisiones nos paralice o abrume. Podemos hallar paz en la sabiduría y la dirección que Él brinda cuando le presentamos en oración nuestras preocupaciones. Kimya Loder - Pan Diario

Revelación y tranquilidad

En 2019, las revelaciones de género de bebés fueron increíbles. En julio, un video mostraba un auto emitiendo humo azul para indicar: «¡Es un varón!». En septiembre, un avión fumigador arrojó cientos de litros de agua rosa para anunciar: «¡Es una niña!». Pero hubo otra «revelación» que mostró cosas importantes sobre el mundo en el que crecerán esos niños. El sitio YouVersion reveló que el versículo bíblico más compartido y destacado del año en su página web y en la aplicación móvil fue Filipenses 4:6: «Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias».
¡Qué revelación! La gente está ansiosa por muchas cosas estos días: las necesidades de los hijos, las separaciones entre familias y amigos, las catástrofes naturales, las guerras… pero en medio de estas preocupaciones, la buena noticia es que muchos se aferran a esta verdad: «Por nada estéis afanosos». Además, la mentalidad que no ignora las ansiedades sino que las enfrenta se caracteriza por la «acción de gracias».
El texto que no fue «versículo del año» pero que está a continuación es: «Y la paz de Dios […] guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús» (v. 7). ¡Qué tranquilidad! James Banks - Pan Diario